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Y Bellingham por fin se despidió de Xabi Alonso: sólo 14 palabras

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El adiós de Xabi Alonso se conoció el lunes a media tarde y, como suele ocurrir en el fútbol moderno, el primer termómetro para medir el impacto no estuvo en Valdebebas ni en el comunicado oficial, sino en las redes sociales. Ahí empezó a dibujarse una despedida reveladora de los futbolistas que han estado bajo su mando. En algunos casos, la despedida parecía responder más a una necesidad personal que a una obligación institucional. Sin embargo, no todos siguieron ese patrón. Las despedidas no se produjeron al mismo tiempo ni con la misma intensidad, y esa asincronía empezó a generar lecturas. En un vestuario tan expuesto como el del Real Madrid, el silencio también comunica. Cada hora que pasaba sin mensaje añadía una capa de interpretación, y cada publicación tardía se analizaba con lupa.

Algunos sin prisas

Las diferencias en el tono fueron tan evidentes como las diferencias en el tiempo. Hubo mensajes largos y otros casi telegráficos. Ese contraste permitió intuir distintos grados de afinidad con Xabi Alonso. No es una ciencia exacta, pero sí un indicio.

Entre los más rezagados en la despedida siguen apareciendo nombres significativos. Vinícius Júnior, Mastantuono y Éder Militão no han publicado todavía ningún mensaje de despedida. No implica necesariamente un conflicto abierto, pero sí sugiere una falta de plena sintonía con el técnico saliente, sobre todos los dos primeros.

El caso que más atención ha concentrado ha sido el de Jude Bellingham. El inglés tardó casi 24 horas en pronunciarse. Su demora fue significativa no tanto por el tiempo en sí, sino por lo que representa Bellingham dentro del equipo. Su relación con Xabi Alonso había sido observada con atención durante la temporada, y su silencio inicial alimentó todo tipo de interpretaciones. Cuando finalmente llegó el mensaje, lo hizo sin sorpresas.

Un triste adiós

La despedida de Bellingham fue breve, de apenas catorce palabras, y con un tono claramente institucional. El texto exacto fue: “Thank you, Míster. It was a pleasure, all the very best for the future”. ("Gracias, míster. Ha sido un placer, todo lo mejor para el futuro”). No hay reproches, pero tampoco hay emoción. Es una fórmula correcta, educada que cumple con el mínimo exigible sin añadir una carga personal reconocible.

El inglés acompañó su publicación con un collage de dos imágenes. Una de ellas correspondía a un partido en el Santiago Bernabéu, en la que aparece junto a Xabi Alonso. La otra imagen era de un entrenamiento, tomada durante el Mundial de Clubes del verano pasado, un momento de trabajo cotidiano

Ese tipo de despedida, medida y aséptica, no es nueva en el fútbol moderno, pero adquiere relevancia en un club como el Real Madrid, donde cada gesto se amplifica. La tardanza de Bellingham y la neutralidad de su mensaje han sido interpretadas como una señal de distancia profesional, de relación correcta pero no especialmente cercana.

Arbeloa, tabla rasa

Arbeloa, en sus primeras palabras como entrenador, ha decidido no mirar atrás: "Todos los jugadores conmigo parten de cero. Es un nuevo comienzo. No hay más. No creo que les preguntes a los jugadores del Castilla si me he portado bien con ellos o no. Es un nuevo comienzo para todos y somos conscientes de que hay que ganar, la dificultad y lo que supone jugar una eliminatoria a un partido. He visto a todos con muchas ganas e ilusión por hacer una gran temporada y que todo nos vaya bien”, ha dicho