Madrid intensifica la captura de jabalíes para evitar un brote de peste porcina como en Cataluña
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La Comunidad de Madrid ha impulsado la caza del jabalí en diez comarcas en plena 'plaga' de sobrepoblación de este animal y coincidiendo con la explosión de la fiebre porcina en Cataluña. Aunque no hay un censo oficial de ejemplares, los cálculos de los expertos de la Consejería de Medio Ambiente apuntan a entre 40.000-50.000 en la región. Una cifra extraordinariamente alta y que hay que atajar, tanto por motivos de seguridad como sanitarios. Los datos son abrumadores: entre los años 2012 y 2023, hubo una media de 120,5 accidentes al año en las zonas rurales y urbanas madrileñas: prácticamente, uno cada tres días. Por eso, desde abril existe un plan especial que acaba en 2030, según las previsiones actuales. Ismael Hernández es el subdirector de Biodiversidad del departamento autonómico que dirige Carlos Novillo. Recuerda que, antes de la aprobación de la mencionada hoja de ruta, en primavera, ya existía en Madrid la normativa sobre este asunto, pero reconoce que, después de lo visto en la otra región española, se está poniendo énfasis en evitar aún más que la enfermedad llegue aquí, de muy diversas maneras. «Tuvimos conocimiento de los accidentes de tráfico que se estaban produciendo en la Comunidad a causa de jabalíes, incluso alguno con un fallecimiento de una persona, en Aranjuez. Eso se sumó con la aparición de estos animales en zonas urbanas, como los entornos de la Universidad Autónoma [al norte de la capital, en Cantoblanco, cerca del Soto de Viñuelas], en algunos municipios, en parques urbanos, cerca de las casas…», afirma. Aunque aún no se había dado la alerta por peste porcina en Cataluña, «el hecho es que esa abundancia y concentración de jabalíes pone sobre la mesa el riesgo de que aparezca, porque es una cantidad mucho más densa de la que tendría que haber», dice, en referencia a estos mamíferos. Los veterinarios aseguran que esa superpoblación «hace que aumente el riesgo» de un brote. Los últimos datos que maneja Hernández corresponden a la anterior temporada de caza (la actual finalizará en febrero): entre 40.000 y 50.000 jabalíes en Madrid, de los que se capturan, de diversas maneras, alrededor de 9.000. Esperan acabar esta época con 10.000 y quieren llegar a 11.000. Afirma rotundamente que ninguno de ellos padecía la patología: «De hecho, tenemos un protocolo con los agentes forestales por el que, cuando se encuentra algún ejemplar fallecido [no aquellos que han sido matados en la práctica cinegética] y no presenta indicios de haber recibido un disparo, se traslada al Centro de Recuperación de Animales Silvestres Félix Rodríguez de la Fuentes, de la Consejería de Medio Ambiente, en Tres Cantos. «Se le toman muestras y se mandan a analizar al laboratorio de Sanidad Animal del ministerio, en Algete», explica, con tono didáctico, el subdirector de Biodiversidad. En la resolución de 2025 del Ejecutivo regional, se declararon diez comarcas de emergencia cinegética , en función de las demarcaciones en que se divide la región en gestión medioambiental y forestal. También hay municipios que no pertenecen a ellas, donde se han detectado esos accidentes de tráfico con jabalíes. Coinciden básicamente con el curso de los principales ríos que desfilan por Madrid. Desde la cuenca del Guadarrama de la Sierra de Collado de Villalba, bajando por Las Rozas, Galapagar, Majadahonda, hacia Batres; y luego, las cuencas de los ríos Manzanares y Jarama; Colmenar Viejo, San Fernando de Henares, Rivas Vaciamadrid... «Porque los jabalíes utilizan estos cauces fluviales para moverse, son corredores naturales para ellos», especifica. En las zonas que están urbanizadas por esos ámbitos, como es lógico, no se puede practicar la caza, y es allí donde encuentran comida con facilidad, en cubos de basura, por ejemplo. Son múltiples las ocasiones que se han dejado ver en áreas habitadas de Torrelodones y Las Rozas: «Además, hay que tener mucho cuidado porque, aunque aparentemente puedan parecer inofensivos, no hay que olvidar nunca que son animales salvajes; si una jabalina va con sus crías y se cruza con un perro, la reacción puede ser inesperada y atacar a una persona, incluidas personas mayores y niños». En cuanto a los métodos de captura, hay acuerdos con la Federación Madrileña de Caza, «que ha creado un equipo de profesionales que son expertos en capturas con arco», una práctica que se ha permitido de cara a este plan. «Son alrededor de una docena de arqueros, bastante efectivos, porque tienen la ventaja de que es un método silencioso, discreto, que no causa alarma social entre los vecinos», asegura. También se están utilizando jaulas y los llamativos pastores eléctricos: para evitar que los jabalíes puedan acceder a determinados puntos de la carretera que son más peligrosos, se colocan unas vallas con descargas, para que sean un obstáculo para ellos. Otro método es el de los repelentes odoríficos: sustancias que emiten olores que esta especie asocia con algo negativo el jabalí. Mención aparte merece la captura que se está practicando con cerbatanas. Está ocurriendo en varios municipios, donde han dado la autorización, con limitaciones. Lanzan dardos anestésicos, tanto con rifles como con la boca, por ejemplo, en Torrelodones. Hace unas semanas, por ejemplo, se capturaron varios ejemplares de esa manera, evitando así el uso de armas de fuego en áreas donde la presencia humana es constante. «Es gente muy especializada, también cazadores», especifica sobre estos profesionales. Entre otras medidas, la Consejería de Medio Ambiente ha suspendido todas las repoblaciones de jabalíes, salvo que se produzcan problemas de índole genético o sanitario. «Con esta iniciativa, valiente y decidida, dotamos a las administraciones locales y propietarios de cotos o terrenos no cinegéticos de instrumentos para controlar los desequilibrios en el medio natural, pudiendo contribuir a la labor que realizamos desde el Ejecutivo regional», destaca Carlos Novillo. Además, durante el periodo hábil se podrá recurrir a las modalidades de batida o gancho, montería, caza en mano, rececho y aguardos, incluyendo la posibilidad de esperas –aguardar en una posición fija al animal– durante los viernes, sábados y domingos. Fuera del periodo hábil, se permite actuar sobre el hábitat potencial para el jabalí empleando medios para proteger cultivos y explotaciones ganaderas, y prohibiendo o restringiendo la alimentación suplementaria. En la Comunidad de Madrid en la última temporada se expidieron 13.100 licencias de caza, y hay cerca de 44.000 profesionales acreditados y 770 cotos estables.
