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El disco que ha vuelto al número uno 50 años después y que fue uno de los más difíciles de grabar para su banda

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Tensiones por el regreso de un antiguo componente y dificultades creativas tras un parón casi causan la ruptura del grupo en plena grabación

No era un villancico, pero a Queen no le hizo falta: su canción más popular arrasó en la Navidad de hace 50 años

Es considerado uno de los álbumes más influyentes del rock y ha cumplido medio siglo de su lanzamiento, para el que se ha estrenado un vídeo inédito con imágenes de Pink Floyd, que además ha hecho que con su reedición vuelvan a ser número. La revista Rolling Stone lo define como “una odisea musical que ha trascendido en el tiempo”, y eso que tenía la difícil misión de venir después de uno de los discos más importantes de la historia de la música, ‘The Dark Side of the Moon’.

Ocho semanas seguidas había estado su antecesor en lo más alto, pero ‘Wish You Were Here’ de Pink Floyd también consiguió grandes números, con más de seis millones de copias solo ya en el mercado estadounidense, y es el favorito de dos miembros de la banda, del guitarrista David Gilmour y del tecladista Richard Wright. Sin embargo, la historia detrás de su creación y grabación no fue nada fácil.

El camino de obstáculos para crear ‘Wish You Were Here’

Pink Floyd venía del monumental éxito de ‘The Dark Side of the Moon’ y de un parón abrupto después de una gira interminable en un momento que ya eran considerados superestrellas y se colocaban a la altura de grupos como Led Zeppelin o Rolling Stones, pero esto también había causado tensión y a punto estuvo de llevar a la ruptura de la banda.

Así fue como se unieron en los estudios Abbey Road para comenzar a grabar, pero las ideas no salían, se habían distanciado y la creatividad conjunta no acaba de funcionar, además de que venían de trabajar cada uno en proyectos paralelos aprovechando el parón que habían tenido. Entre medias, el grupo había intentado también sin éxito crear un disco entero solo utilizando objetos domésticos para crear sonidos, llamado Household Objects, pero que resultó un esfuerzo en vano cuyo resultado decepcionante los llevó a cancelar su lanzamiento.

No sería hasta diciembre de 1973 cuando la banda no comenzó a experimentar con las emociones que sentían para comenzar a crear ‘Wish You Were Here’. Y entonces, tuvieron una sorpresa que todavía calaría más en el disco: la aparición inesperada de Syd Barret. El antiguo integrante de la banda y líder en los comienzos se presentó sin avisar en los estudios, con un físico irreconocible y dando muestras de la figura recluida en la que se había convertido tras salir en 1968 de Pink Floyd por problemas de salud mental.

Esta aparición de Syd Barret creó tensiones y emociones en su vocalista, Roger Waters, que se había convertido en su líder tras su marcha, pero no fue lo único, pues a esto se unieron las sesiones de trabajo de largas horas “tortuosas” según el propio Waters, y se generaron también conflictos entre David Gilmour y Nick Mason, porque consideraba que a este le estaban afectando a su forma de tocar la batería.

Un viaje emocional y de crítica a la industria musical

Esto dio como resultado un disco, ‘Wish you were here’ en el que las canciones funcionan como un todo, que denotan nostalgia y sentimiento de perdida, pero también una crítica satírica a la industria musical, algo que se aprecia en ‘Have a Cigar’, el sencillo con el que se promocionó el álbum y que incluyó al cantante Roy Harper, que puso su voz principal para captar el tono que querían aprovechando que estaba grabando al lado en el estudio.

Pero la reaparición de Syd Barrett no quedó sin tener su espacio en el disco, con la canción ‘Shine On You Crazy Diamond’ como homenaje explícito, sobre la que Waters contó que quiso captar sus sentimientos sobre la ausencia del fundado del grupo en el libro Comfortably Numb: The Inside Story of Pink Floyd.

De ‘Wish you Were Here’ también quedó su portada como una de las más icónicas del rock, en la que se ve a dos personas juntas en los estudios de Warner Bros en Los Ángeles, diseñada por Aubrey “Po” Powell que quería transmitir las consecuencias de ocultar las vulnerabilidades, el yo interior, y esto hace que se quemen por dentro, una metáfora visual que refleja la desconexión emocional y personal que experimentó el grupo para este álbum.