La actuación de La Oreja de Van Gogh en las Campanadas, eclipsada por las críticas
El pasado 15 de octubre, tras meses de rumores y un día después de que se cumpliese un año de la polémica salida de Leire Martínez, La Oreja de Van Gogh confirmaba el esperadísimo regreso de Amaia Montero. Volvería la cantante a la banda que la catapultó a la fama 18 años después, algo que no pasó desapercibido entre sus seguidores. "Ahora mismo nos estamos mirando los unos a los otros y, sin decir nada, pensamos todos: está ocurriendo. La emoción que sentimos frente a vosotros no se puede explicar con palabras. Ha sido un año aquí en San Sebastián, nuestro escondite en el mundo, escribiendo nuevas historias y también recordando todas las anteriores" revelaban junto a una imagen de la "reina del pop" junto al resto de integrantes del grupo, anunciando además que el guitarrista Pablo Benegas dejaba temporalmente el grupo coincidiendo con la soñada vuelta de Amaia.
Días después, salían a la venta las entradas de la gira "Tantas cosas que contar" con la que celebrarán su 30º aniversario en el mundo de la música -que arrancará el próximo 9 de mayo en Bilbao e incluirá paradas en Madrid, Barcelona, Sevilla, A Coruña, o Pamplona- y se desataba la locura, agotándose todas las fechas en menos de 24 horas. Alejados del foco mediático y ultimando los detalles de su regreso, el lunes 22 de diciembre trascendía la última gran noticia del pasado año, y es que La Oreja, con Amaia al frente, reaparecería por todo lo alto en el especial que RTVE emite durante la Nochevieja, en los minutos previos a las Campanadas.
Y así fue, durante un programa llamado "La casa de la música", que incluyó actuaciones de artistas como Lola Índigo, Amaia, o Nicki Nicole desde diferentes puntos de nuestro país. Y la banda de Montero lo hizo desde el emblemático Palacio de Miramar de San Sebastián frente a la bahía de La Concha, donde presentaron en primicia su nuevo y esperadísimo single.
Si bien la actuación era de los momentos televisivos más esperados de la noche, no fue como quizá los integrantes de La Oreja esperaban. "Ha sido un año muy desafiante para nosotros, pero lo terminamos abrazados, muy juntos, y también, como pronto veréis, con nueva música bajo el brazo. Sólo quedan unos pocos días para que comience un 2026 repleto de conciertos en los que, vosotros, nosotros y las canciones de siempre, sonaremos con más pasión que nunca", expresaban cuando dieron a conocer la noticia de la actuación. Sin embargo, todo se ha visto eclipsado por las críticas.
Interpretaron "Todos estamos bailando la misma canción", y las redes sociales realzaron la frialdad entre los componentes de la banda, en lugar de ofrecer un encuentro cargado de nostalgia y emoción. Los diversos usuarios tildaron la actuación como robótica, recordando con nostalgia la energía en cada "show" de Leire Martínez. ¿Ha vuelto el grupo con su original esencia, o se está viendo todo demasiado forzado? En esta cuestión se centra el debate que, seguramente, flotará alrededor de cada paso que de La Oreja durante los próximos meses, cuando verdaderamente ofrecerán a su público la reunión de la formación original en vivo y en directo.
No pasó desapercibido, asimismo, el vestuario de la cantante durante la actuación, que se convirtió en principal blanco de los usuarios en las redes. Montero apareció vestida de blanco, con un atuendo voluminoso y acolchado, lo que se calificó como "poco favorecedor" o lejos de la elegancia requerida para una velada como la que protagonizaron. Aunque también hubo quien salió en defensa de la artista, poniendo en valor su libertad creativa y su capacidad de sorprender a nivel estético.
