Claudio de la Cal: «Me costó mucho parar el tren del fotoperiodismo»
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Tuvo su primer contacto con la fotografía a finales de los ochenta por culpa de un compañero del servicio militar. Le cautivó y años más tarde comenzó a trabajar como fotoperiodista, un tren del que se quiso bajar en el nuevo milenio porque a Claudio de la Cal (Benavente, Zamora, 1968) le gusta tomarse el tiempo necesario para mirar de verdad. De su entusiasmo por «la magia del laboratorio» surgió hace cuatro años 'Artística Marciana', que instaló en la salmantina calle Velázquez. Es su lugar de trabajo, su refugio, donde se inspira... Allí da clases y en su cuarto oscuro ven la luz los trabajos que imagina. En este lugar nos recibe semanas después de recoger el Premio Internacional de... Ver Más
