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Декабрь
2025

El pescado que no llegará por Navidad: «Bueno y bonito, pero no tan barato»

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Abc.es 
En el puerto de Ribeira (La Coruña) el estado de ánimo de los pescadores que amarran desde primera hora del día en las inmediaciones de la lonja es una constante. El océano, sin apenas oleaje, firme como un espejo, puede resultar idóneo para fotografiarlo, pero no para las personas que salen al mar antes de que se ponga el sol en busca de marisco. « Hay pocas centollas pero de buen tamaño , no hay mucha cantidad, aunque mejor que otros años», reconoce el capitán del San Manuel de Laxe. Todavía queda prácticamente un mes para que lleguen algunas de las fechas más señaladas del año, y de la misma forma en que las ventas de turrones y chocolates, el encendido de las luces y los villancicos se adelantan cada vez más, el precio del pescado y el marisco comienza a encarecerse ya desde noviembre . Un síntoma de la tendencia a adquirir y congelar estos productos para evitar la empinada subida de diciembre que se comprueba de primera mano tanto en las lonjas como en los mercados de la geografía gallega. Ejemplo de ello es Ribeira, donde el peso de la pesca supone hasta un tercio del PIB del municipio y en el que «caro» o «muy caro» se han convertido en los adjetivos más frecuentes para describir sus productos estrella. «Bueno y bonito, pero barato últimamente no está mucho», reconoce la encargada de uno de los puestos del mercado de Ribeira. A las puertas de diciembre, las principales subidas se notan en la nécora y en la centolla . Los datos de primera venta de la lonja ribeirense denotan un aumento del 39% en el precio de la primera entre octubre y septiembre, situándose en 22,53 euros de media al kilo, el precio mayorista al que hay que añadir la parte del vendedor, por lo que ya resulta prácticamente misión imposible encontrar nécoras por menos de 30 euros el kilo a día de hoy. En el caso de los centollos, la previsión es que superen holgadamente la barrera de los 20 euros el kilo. «Estamos hablando de nécoras que ya en noviembre han alcanzado precios superiores a los 70 euros el kilo . Lo cual no es muy lógico», destaca Basilio Otero, presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores. Una anomalía que podría extenderse a diciembre, ya que, a pesar de que las lluvias y vientos son habituales de este mes, cada día que no se pueda faenar impactará en el bolsillo de los españoles. Aunque, previsiblemente, no será hasta el próximo puente de diciembre -del 6 al 8- cuando los precios se disparen, la fuerte demanda por adquirir estos productos ya es palpable pese a los precios. Otro ejemplo de ello es el mercado de abastos de Santiago de Compostela, donde las colas y los huecos vacíos en los expositores de la capital reflejan el sentir generalizado de los pescaderos: falta producto. « Todo lo que llega se vende rápido », señala Marisol, ya cerrando el puesto sin apenas producto restante. Al igual que los pescadores, muchos en el mercado temen que, sí se da mala mar en los próximos días, se complicará aún más el abastecimiento de productos estrella como el marisco o las vieiras, hasta el punto de que, en un mes, «ya no queden», señala otra trabajadora del mercado. Pese a las diferencias de precio entre los puestos, ya es habitual encontrarse nécoras a 55 euros el kilo, percebes a 75, centollos a 30 o calamar también a 30 euros el kilo. En cualquier caso, advierten los titulares de los puestos, el mayor incremento se da en los supermercado s, lo que no implica que aquellos que prefieren adquirir el producto fresco o congelado en este lugar también experimenten el incremento generalizado. En el puesto de Congelados Salamanca, Julio señala también cómo algunas especies especialmente demandadas como el pulpo o los langostinos se desplazan a aguas más frías y profundas del norte atlántico en estas fechas, lo que implica también una dificultad extra que se traduce en un incremento del entorno del 8 al 9% en el precio en ambos casos. A propósito de aquellos que optan por comprar y congelar el product o de cara a las navidades, Julio recuerda que el proceso «no tiene nada que ver» con el que se lleva a cabo en los pescados y mariscos ya congelados que puestos como el suyo ofrecen. Desde su captura, pasa «medio minuto» hasta su congelación, lo que los convierte en más frescos que aquellos comprados en el mercado y refrigerados en el hogar. Tanto él como el resto de trabajadores coinciden en que el mejor consejo es « no esperar a última hora » para adquirir la cena de Nochebuena, a la espera de conocer como se comportará el clima y si el mar será clemente con los pescadores. Y pese a que el aumento de la demanda explica en buena parte la ya tradicional subida de precios previa a Navidad, como en todo proceso de escalada de precios conviven múltiples factores que van sumando a pesar de que sus consecuencias sean difíciles de vislumbrar. En este sentido, a la ya cronificada falta de mano de obra y relevo generacional que adolece la pesca y el marisqueo, se unen regulaciones como las cuotas fijadas por producto o el veto a la pesca de arrastre en 87 zonas del Atlántico nororiental aprobado por la Comisión Europea y recurrido por España, sin éxito. Una conjunción de circunstancias que si bien buscan proteger el ecosistema marino y garantizar el futuro de la actividad, en la práctica suponen un corsé que dificulta la viabilidad y rentabilidad del sector, como advierten las organizaciones del sector. «Después del cierre de las 87 zonas, la realidad es que los palangreros de fondo, los de la merluza del pincho, están pescando mucho menos, un 30% menos . Entonces, como es lógico, tiene repercusión tanto en la cantidad como en el precio», señala Javier Garat, secretario general de la Confederación Española de Pesca (Cepesca). Teniendo en cuenta esta situación, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación amplió el pasado lunes 7.339 días más de faena para la flota del Mediterráneo -que se traduce en 13 días más de media por embarcación-, permitiendo que la actividad continúe hasta que finalice 2025 ante la cantidad de pesqueros que permanecían inactivos tras cumplir con la cuota legalmente establecida. Un balón de oxígeno que el sector recibió con agradecimiento, aunque en la práctica solo será un remedio temporal ante un problema que se complicaría aún más en el futuro si prospera la última propuesta de la Comisión Europea para la gestión y días de pesca del Mediterráneo de cara a 2026. Se debatirá en Bruselas el próximo 12 de diciembre. «Y para nuestra sorpresa, la Comisión propone una reducción adicional del 65% a lo que teníamos en 2024 . Eso quiere decir que, en la práctica, está ofreciendo como punto de partida que cada barco pesque de media entre nueve y diez días al año. Es algo absurdo», valora el secretario general de Cepesca. No es el único frente del que está pendiente el sector, con la vista también puesta en la negociación entre la UE y Reino Unido para pactar los totales admisibles de captura de las especies compartidas, entre las que se encuentran algunas de especial interés como la merluza, el gallo o el rape del caladero del Gran Sol. Mientras, año tras año se suceden otras regulaciones de menor calado como los recientes cambios en las mallas de arrastres que suman costes e impedimentos y que, inevitablemente, tienen consecuencia en el precio de unos productos que no deja de subir.