Primer Atlas de la desertificación de España
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La desertificación es un proceso de degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de factores como las variaciones climáticas y las actividades humanas, según la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. Esta definición, vinculante para los Estados firmantes, implica una disminución irreversible de la productividad de los ecosistemas terrestres por sobreexplotación o gestión inadecuada. La Convención establece que combatir la desertificación comprende prevenir y reducir la degradación, rehabilitar tierras afectadas y recuperar áreas desertificadas, además de mitigar los efectos de la sequía mediante pronósticos y reducción de vulnerabilidad. Asimismo, define conceptos esenciales como tierra, degradación y zonas afectadas, que abarcan sistemas bio-productivos y procesos ecológicos en regiones con baja relación entre precipitación y evapotranspiración. En este contexto, el nuevo Atlas de la Desertificación de España ofrece una visión detallada del alcance y la evolución de este fenómeno en nuestro territorio. Un proyecto coordinado por los investigadores Jorge Olcina Cantos, catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante, y Jaime Martínez Valderrama, científico de la Estación Experimental de Zonas Áridas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Ambos investigadores dejaban claro la desertificación es uno de los principales problemas medioambientales de España y que «su gravedad y extensión no dejan de aumentar debido al cambio climático y al uso insostenible de los recursos naturales». Por este motivo, señalan que «cartografiar este complejo proceso y las diversas variables implicadas es el primer paso para diseñar soluciones efectivas». Este proyecto, denominado Atlas, tiene su origen en la publicación en 2018 del Atlas Mundial de la Desertificación, un trabajo que evitó deliberadamente incluir cartografía global o regional al considerar la comunidad científica que las metodologías existentes entonces no permitían abordar el problema con rigor. Esta decisión abrió un espacio para la investigación y generó una necesidad política. En respuesta, el Gobierno de España, al aprobar su Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación, asumió el compromiso de elaborar nuevos mapas que sustituyeran a los ya obsoletos. Jorge Olcina y Jaime Martínez explican que «con estos antecedentes el proyecto Atlas ha recopilado información sobre los múltiples aspectos relacionados con el problema, hemos consultado la opinión de más de 40 expertos y hemos elaborado una metodología vanguardista para sortear los problemas cartográficos esgrimidos por el AMD». De acuerdo con esta definición de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, subrayada por los coordinadores del estudio, se ha estructurado el Atlas de la desertificación de España en tres partes: Mapas para entender la desertificación, mapa de desertificación de España y casos de estudio. El Atlas reúne 66 mapas sobre seis temas relacionados con la desertificación: clima, agua, suelo, cubierta forestal, biodiversidad y sociedad. Los coordinadores detallan que «La mayor parte son mapas ya existentes y el valor añadido ha sido dotarlos de una narrativa que los vincule al problema de la desertificación. ATLAS, además, ha creado algunos mapas propios, como la población que vive en las zonas áridas o la huella ambiental del desperdicio alimentario». El objetivo central del proyecto ha sido elaborar los mapas de degradación y desertificación de España. Para ello se ha implementado y entrenado un algoritmo Random Forest, un método de aprendizaje supervisado basado en la combinación de múltiples modelos predictivos para mejorar la precisión frente a un único modelo. Este algoritmo incorpora cinco evidencias de degradación: aguas subterráneas, humedales, condición de la tierra e indicadores del Objetivo de Desarrollo Sostenible 15.3.1, que mide la proporción de tierra degradada respecto a la superficie total. Los resultados muestran que la degradación afecta al 43,3 % del territorio y la desertificación, localizada en zonas áridas, alcanza el 60,9 % de estas áreas, con una extensión de 206.203 km². De la mano de diversos expertos, el proyecto ha explorado 16 paisajes o situaciones vinculadas a la desertificación. «El objetivo ha sido ahondar en los diversos matices que rodean a este escurridizo concepto, poniendo de manifiesto qué es desertificación, lo que no lo es y las situaciones intermedias que pueden evolucionar o no hacia la desertificación», han detallado Olcina y Martínez Valderrama. El contexto actual de cambio climático que supone en España un aumento progresivo de temperaturas y una irregularidad mayor de las precipitaciones no contribuye a mejorar la situación, sino todo lo contrario. «Estamos ante unos de los retos ambientales más importantes para nuestro país en las próximas décadas», concluyen los autores. El proyecto Altas cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.
