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Ноябрь
2025

Reino Unido recorta los bonos a 30 años en 2025 y lanza un aviso a Europa

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El documento publicado por el Gobierno británico y su Oficina de Responsabilidad Presupuestaria puede consultarse en el portal oficial del Reino Unido. Sin embargo, entre esas páginas repletas de gráficos y previsiones, hay un detalle que no se aprecia a primera vista y que está reconfigurando la curva de deuda del país.

El mercado recibió con alivio que el Ejecutivo de Rachel Reeves no disparase el gasto, algo que venía reclamando el Banco de Inglaterra tras varios trimestres de presión inflacionaria. Pero esa tranquilidad inicial escondía un movimiento más ambicioso y, sobre todo, estructural. Muchos gestores en Canary Wharf comentaban que, más que el alza fiscal, lo relevante era el giro en la estrategia de financiación del Estado.

Reino Unido fulmina la emisión de deuda a 30 años en 2025

Variable Valor Fecha Fuente
Proporción de gilts a 30 años 9,5% 2025 DMO Reino Unido

La Oficina de Gestión de la Deuda (DMO) recortó la proporción de bonos a más de 30 años hasta un mínimo histórico del 9,5%, cuando en 2021 superaba el 30% y en 2023 aún representaba el 20%. El “extremo largo” de la curva británica llevaba meses tensionado, con rendimientos que este verano rozaban el 6% en los tramos a 30 años. Reducir esa oferta es la forma más directa de aliviar esa presión.

Los analistas de ING Michiel Tukker y Benjamin Schroeder explican que “la DMO está acortando de manera significativa el perfil de vencimientos para contener los rendimientos récord”. En su nota del 28 de noviembre, ambos destacan un motivo adicional: la demanda estructural de esos bonos se está evaporando. Según Capital Economics, el paso de los fondos de pensiones desde esquemas de prestación definida a modelos de aportación definida ha sido “un punto de inflexión silencioso”.

El gran comprador que desaparece

  • En 2024, los fondos de pensiones aún retenían alrededor del 30% de la deuda pública del país.
  • Según ING, esa cifra podría caer al 10% en la próxima década.
  • Un 30% de los gilts está en manos extranjeras, más que el 22% que registra la eurozona.

Las cifras del Banco de Inglaterra confirman esta tendencia: la caída de los planes de prestación definida, combinada con un ajuste cuantitativo agresivo (QT), deja un vacío difícil de sustituir. De hecho, la entidad monetaria ha reconocido en informes recientes que venderá menos bonos de vencimiento largo para evitar desestabilizar el mercado. “El Gobierno está sesgando la emisión hacia plazos cortos”, admitió el BoE en septiembre.

Esta realidad se traduce en escenas casi cotidianas en los despachos de inversión: gestores revisando carteras, simulando escenarios a cinco y diez años y ajustando coberturas con swaps cada vez más caros. Un operador resumía esta semana en Bloomberg: “El extremo largo ya no tiene dueño natural”.

El efecto dominó que amenaza a la eurozona

Si Reino Unido ha ejecutado este “asesinato” silencioso de su deuda a 30 años, la pregunta obvia es si la eurozona está cerca de replicarlo. Y aquí entra en escena un país que, aunque pequeño, tiene un peso gigantesco en el mercado de renta fija: Países Bajos.

La reforma holandesa que inquieta a Alemania, Francia e Italia

Los fondos neerlandeses gestionan 1,93 billones de euros en activos y son uno de los mayores compradores de bonos largos del continente. Pero la inminente reforma de su sistema de pensiones —similar en espíritu al giro británico— ha encendido todas las alarmas. El banco central neerlandés ha advertido en 2025 que la transición puede obligar a liquidar entre 100.000 y 150.000 millones de euros en bonos soberanos y swaps con vencimientos superiores a 25 años.

Para dimensionar el impacto: el volumen total de bonos del Estado europeo con vencimientos superiores a 25 años ronda los 900.000 millones. Es decir, los fondos holandeses podrían deshacer hasta un 16% de ese mercado. Sin ajustes en la oferta, el resultado es claro: rendimientos al alza y volatilidad en el tramo más sensible de la curva.

El Bundesbank ya observa tensiones. El diferencial entre el bund a 30 años y el bund a 10 años ronda los 60 puntos básicos, y los analistas estiman que puede ampliarse conforme avance la reforma. Empresas como BlackRock y Aviva Investors recomiendan desde septiembre evitar los plazos largos ante la falta de liquidez prevista en el cuarto trimestre.

¿Se aproxima un segundo “asesinato” en Europa?

Entre los ministerios de Finanzas del euro circula una pregunta que hace unos años parecía imposible: ¿conviene reducir la emisión de bonos a 30 años para blindar la estabilidad? Italia, con una deuda superior al 137% del PIB, y Francia, con emisiones récord en 2025, ya estudian alternativas más cortas para rebajar costes. El Tesoro español, según fuentes consultadas en el sector, también analiza escenarios de reequilibrio, aunque por ahora mantiene su programa sin cambios públicos.

Los expertos de ING son tajantes: “La zona euro debería plantearse una reducción firme de la oferta de bonos largos para evitar una presión estructural sobre los rendimientos”. En otras palabras, si se repite el movimiento británico, podría ser por necesidad, no por estrategia.

Un mensaje final para los inversores

Lo que Reino Unido ha ejecutado no es solo un ajuste técnico: es la aceptación de que el mercado ha cambiado. Sin compradores naturales de deuda ultralarga, sin apoyo del banco central y con pensiones que ya no necesitan coberturas tan intensas, el tramo a 30 años se convierte en un riesgo más que en una oportunidad.

En Europa, donde el envejecimiento y las reformas de pensiones avanzan sin pausa, los paralelismos empiezan a ser demasiado evidentes. La pregunta no es si habrá otro “asesinato”, sino cuándo y en qué país se escuchará el próximo disparo silencioso.