Las joyas perdidas de la Corona
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Tras 85 años en paradero desconocido y multitud de rumores sobre el destino que habían podido seguir las joyas de los Habsburgo –desde que habían sido empeñadas en Suiza, cortadas en piezas o escondidas en Italia–, el inesperado hallazgo de quince de estas valiosas piezas en Canadá ha supuesto toda una sorpresa. La emperatriz Zita de Borbón-Parma las ocultó en una modesta maleta de piel en una caja de seguridad de Quebec e instó a sus hijos a guardar el secreto. Nadie descubriría su escondite hasta pasados al menos cien años de la muerte de su marido, el emperador Carlos I de Austria, fallecido en 1922. Sus descendientes han cumplido sus deseos y al abrir recientemente la valija se ha... Ver Más
