Agreden a estudiante en CETIS 56 en la GAM; Sisley ahora sufre trauma cráneo encefálico
El pasado 1 de octubre, dos alumnas del CETIS 56, ubicada en la alcaldía Gustavo A. Madero, protagonizaron una pelea en las inmediaciones de la escuela; la confrontación dejó a Sisley Fernanda, de 19 años, en una silla de ruedas.
La joven aseguró en entrevista para ImagenTV que denunció a su agresora, pero las autoridades de la escuela no le hicieron caso, incluso, acusó a la alumna de robo, pero fue ignorada.
¿Qué se sabe de la agresión a Sisley en el CETIS 56?
Sisley Fernanda contó que todo comenzó en una exposición durante una clase en la que “se estaba quedando dormida”.
“Fátima me gritó enfrente de todos que le contestara sus preguntas”, señaló.
La joven contó que su agresora la insultó a gritos y sus compañeros se reían de ella.
Antes de la agresión, Sisley intentó hablar con Fátima; sin embargo, no funcionó. En imágenes compartidas por la cadena de televisión, se muestra a ambas estudiantes en el piso.
“Yo sentía mi cuerpo dormido y ella estaba pegándome en la cara. Nada más sentía puñetazos; lo único que hice fue taparme la cara con mis manos”, indicó.
Agregó que Fátima no se detuvo y fueron los mismos compañeros quienes la ayudaron para detener la golpiza.
“Yo sólo escuchaba que se reían”, señaló.
Sisley Fernanda indicó que su agresora siempre estaba acompañada de otros dos compañeros, Alison, Frida y Jesús, que también le hacían bullying en la escuela desde el semestre pasado.
“Se burlaban de mí porque me enfermé, tuve que repetir semestre. Me decían burra, se reían, cuando estaban atrás de mí me decían que daba asco, que estaba gorda”, relató para el medio de comunicación.
¿Qué daños sufrió Sisley Fernanda tras la agresión?
Según la constancia médica que compartió la adolescente, tras la agresión que surgió por parte de su compañera, Sisley Fernanda sufre de trastorno de estrés agudo y trauma cráneo-encefálico moderado.
Además, el documento señala que la joven sufre síndrome post-concusión, así como un esguince cervical traumático y crisis epiléptica postraumática.
Actualmente, depende de una silla de ruedas para movilizarse. “No puedo dormir, ni salir, ni ir a la escuela”, contó.
La joven acusó que la coordinadora del plantel denunció a Fátima, pero no le hicieron caso. Incluso denunció a su agresora por robo con violencia.
