Leonel Schmidt: «Le contamos más verdades al teatro que a un psicólogo»
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' Las cosas que perdimos en el fuego ' es una de las primeras producciones que presenta la 43ª edición del Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid. Se trata de una adaptación del exitoso libro homónimo de Mariana Enriquez realizada y dirigida por Leonel Schmidt , director brasileño afincado en Uruguay. De allí viene el espectáculo que estará en cartel el 7 y el 8 de noviembre; se estrenó en septiembre del pasado año en la Sala Verdi de Montevideo. La idea de llevar este libro al escenario partió de Leonel Schmidt durante el confinamiento obligado por la pandemia. «Me llamó mucho poderosamente la atención la fuerza del libro -dice el director- y me interesaba que por el momento que estábamos viviendo; pensaba que después necesitaríamos recordar el cimbronazo y pensé en llevarlo al teatro». 'Las cosas que perdimos en el fuego' es, dice Schmidt, un minucioso estudio sobre la condición humana. «Es un retrato, una radiografía extraordinaria sobre los seres humanos, que era necesario comunicarlo y conversarlo, sobre todo porque Mariana escribe sobre 'monstruos humanos'. Algunos momentos tienen algo de sobrenatural, pero le diría que es muy liviano y que sus monstruos, y el mal que ella plantea, es muy humano. muy cercano. Me hizo recordar enseguida cuando Hannah Arendt plantea que mientras sigamos viendo a quienes cometen crímenes como monstruos, no sabremos el potencial de daño que tenemos como humanos. Y Mariana lo traslada a un momento del mundo en el cual ningún continente se salva de tener esos monstruos». No hay visión rousseauniana del ser humano -«el hombre es bueno por naturaleza»- en Mariana Enriquez, sino todo lo contrario. «No diría que es una visión pesimista, pero creo que Mariana tiene claro, y lo intenta dejar siempre igual de claro, que el germen de la maldad está ahí, que los seres humanos lo llevamos de fábrica y que tenemos las condiciones que nos hacen activarlo». «Mariana Enriquez plantea no el placer de la maldad, sino el desorden de la maldad. Es un poco lo que hace Fernanda Melcho r con su libro 'Paradais', en el que cuenta cómo un crimen se puede cometer muy rápidamente y sin entender las consecuencias». El teatro, reflexiona Leonel Schmidt, «es una herramienta fundamental -todas las artes en general-. Creo que los seres humanos le contamos más verdades al teatro que a un psicólogo durante la terapia, porque es un proceso muy interno. Creo que el teatro es muy importante para asumirnos como somos, en lo bueno y en lo malo, y entender el potencial. Me maravilla el teatro porque es completamente humano». Es, sigue, «uno de los actos más interesantes de colaboración humana; también es un acto de renuncia, al ser efímero, algo que tenemos que aprender los seres humanos». De la pandemia, lamenta el director, «no salimos tan bien como pensábamos que íbamos a salir. Aquello duró poco tiempo, al menos en general. Pero en los artistas sí que se produjo un pequeño cambio -o muy profundo, depende de cada artista-: fue un tiempo para encontrarse en el silencio personal de creación y para encontrarse con otras artes que tenían el poder de poder expresarse durante la pandemia -música, cine...-. El teatro se alimentó mucho de ese proceso; recuerdo que se decía en broma que Shakespeare escribió sus mejores obras durante la peste negra. En aquellos días no podíamos hacer teatro y fue un tiempo de introspección en el que nos dimos cuenta y entendimos un poco mejor lo efímeros y los frágiles que somos, y que nuestras voces podían silenciarse».
