Los secretos del turrón artesanal que casi nadie hace ya
Herencia pastelera en Pedrajas de San Esteban
La pastelería fue creada en 1965 por la abuela María Luisa y pasó a manos del padre alrededor de 1980. Desde 2005, su hijo Julián Arranz Ortega se incorporó al negocio, formando la tercera generación del obrador familiar. El establecimiento se ubica en la calle Libertad de Pedrajas y en 2013 abrió una sucursal en la calle Lencería de la ciudad de Valladolid.
Una oferta de turrón sin precedentes
La pastelería dispone de aproximadamente 30 variedades de turrón, que van desde las más tradicionales (almendra, avellana, piñón) hasta opciones más modernas como las que incorporan «Peta Zetas» o kikos.
La campaña de elaboración empieza tras la festividad de Día de Todos los Santos (1 de noviembre). A partir del 2 de noviembre, el obrador inicia la producción de turrones para la temporada de invierno.
Técnica, materia prima y calidad
“Hacemos turrones artesanos desde hace 60 años. […] Cada vez se hace menos turrón artesano, pero el nuestro se diferencia por su elaboración, usando muy buenos ingredientes”. Estas palabras resumen la filosofía de Julián al frente del obrador.
El proceso parte de la técnica pastelera, exige conocimiento y ejecución precisa. En este caso, la apuesta es por frutos secos de calidad elevada y combinaciones creativas que respetan la tradición.
Desafíos del oficio
El maestro pastelero denuncia una escalada de costes: materias primas, electricidad e impuestos afectan directamente al precio final del producto. “La subida disparatada” de los ingredientes es una de las preocupaciones recurrentes.
Además, menciona la escasez de personal con “ganas y compromiso” como otro reto clave para mantener vivo este tipo de producción artesanal.
El valor de preservar lo artesanal
En una época dominada por la producción industrial y la estandarización, conservar el turrón hecho a mano representa un valor diferencial. Permite singularidad y distinción frente a propuestas masificadas.
Para los consumidores, elegir turrón artesano implica más sabor, historia y transparencia en el origen de los ingredientes. Esta pastelería vallisoletana lo demuestra con su catálogo exclusivo y su tradición familiar.
Guía rápida para escoger buen turrón
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Preferir los que indican “artesano” o “obrador familiar”.
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Comprobar presencia de frutos secos enteros o en trozos destacados.
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Observar el acabado: los artesanos suelen tener irregularidades propias del trabajo manual.
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Cerciorarse del origen: si proviene de un negocio con tradición o reputación reconocida.
¿Por qué es relevante ahora?
Cada vez más consumidores buscan productos con historia, sabor auténtico y un vínculo emocional con el artesano. En el caso de la pastelería de Pedrajas, ese vínculo es tangible: tres generaciones, dos locales y una oferta que fusiona tradición e innovación.
En tanto, el sector enfrenta presión de costes y cambios en la demanda. Mantener el modelo artesanal se convierte en una apuesta tanto por la preservación cultural como por la diferenciación comercial.
Perspectivas para el futuro
El obrador tiene clientela estable. El reto es mantener la calidad sin sacrificar viabilidad económica. Según el relato, la intención es “endulzar la vida de los clientes mostrando nuestro trabajo en cualquier lugar del mundo muchos años más”.
La continuidad del oficio pasa por transmitir técnica, defender la materia prima y atraer nuevo talento que valore producir “lo de siempre” desde un enfoque contemporáneo.
