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Ноябрь
2025

Una excelente segunda de Sibelius salva una tarde que se torció

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Abc.es 
Vasily Petrenko es uno de los directores rusos más importantes de la actualidad y ya nos visitó en 2022 poniéndose al frente de la OCV. Residente desde hace años en Gran Bretaña, de hecho, ha obtenido la nacionalidad también de este país, se ha mostrado valiente a la hora de posicionarse, desde el primer momento, respecto a la invasión de Ucrania por Putin, lo que le ha hecho romper lazos profesionales con su país. Una penosa situación, se mire por donde se mire. Nacido en San Petersburgo su familia es de origen ucraniano, por lo que se entiende más si cabe su posición de frontal rechazo. Un director ruso, en cierta forma auto exiliado por anti expansionista, con dos obras en el programa de compositores fineses, quizás sea una casualidad, quizás no. En cuanto al concierto , todo se torció al inicio con un hecho inédito en varias décadas y miles de conciertos en nuestro querido Palau de la Música, al menos eso creo. El concierto para piano programado no se iba a poder llevar a cabo debido a un fallo mecánico en el elevador que sube el gran piano de cola al escenario desde el sótano. No había nada que hacer, puesto que no hay forma de colocar semejante monstruo de media tonelada sobre las tablas, que no sea a través del elevador. Nos quedábamos sin Grieg y sin el pianista nipón Mao Fujita , uno de los referentes de la actualidad. No sé si se podría haber dado opción a la devolución del importe de la entrada para quienes así lo solicitaran, pero el caso es que, tras el aviso, el concierto se vio modificado. En lugar de la obra concertante, se programó la Suite número uno Op 46 de Peer Gynt del mismo compositor que palió a medias el disgusto que se llevó el respetable. Una suite bien tocada por una orquesta y solistas que viven una época de clara recuperación, pero sobrevolaba en el ambiente cierto aroma a salvar los muebles a última hora. Antes de ello sí que se inició el programa con Ciel d'hiver de Kaija Saariaho, muestra de ese estatismo ensimismado propio de la música de la compositora finesa fallecida hace apenas dos años. Petrenko mostró cierta rutina en la disección de texturas, timbres y planos armónicos en una lectura que pasó sin pena ni gloria. Tras el contratiempo, todo el peso de la tarde se lo llevaría la obra que abarcaría la segunda parte en su totalidad: la memorable Segunda sinfonía de Jan Sibelius en una versión que, hay que decir, mereció mucho la pena, y que hizo en buena parte olvidar el fiasco antes descrito. Aunque Sibelius siempre defendió que sus sinfonías eran música pura, sin programa, hay musicólogos que no creen del todo sinceras las propias afirmaciones del compositor. El caso es que esta obra ha sido no pocas veces interpretada en clave política o al menos apropiada como emblema de liberación nacional ante el programa de rusificación del Gran Ducado de Finlandia por el zar Nicolas II en los años de cambio de siglo. Petrenko, en una versión personal, se decanta por una lectura de tintes dramáticos más que descriptivos, como suele ser habitual. Para ello se sirve de unos metales que emplea con enorme fuerza telúrica, así como el incisivo uso de los timbales. El tempo es ligero y por instantes frenético . La monumental coda, como se sabe hay quienes la ralentizan enormemente (Salonen, Bernstein etc) con independencia del tempo empleado para el resto de la sinfonía y otras lecturas que la tocan a una velocidad más en consonancia. Petrenko se decanta por una coda más bien ligera a lo Mariss Jansons o Sir Simon Rattle por poner dos ejemplos. Merece todo el reconocimiento la búsqueda de una visión por parte del gran director ruso de caminos poco explorados en una sinfonía tan interpretada y en cierta poco dada por unos y otros directores a salirse de unos cánones establecidos. Sensacionales las dos enunciaciones del paroxístico tema con que se inicia, sin solución de continuidad, el movimiento de cierre y su repetición que nos adentra en la extraordinaria coda . Perfecto instrumento, para llevar a buen puerto la versión de Petrenko, fue una Royal Philarmonic que parece que vuelve por sus fueros, después de un tiempo de cierta incertidumbre, siendo hoy una formación que es exponente de la buena forma de la que presumen las formaciones británicas actuales. La propina fue la brahmsiana Danza Húngara nº6 que mostró complicidad entre la formación y su virtuoso director titular. ------------------------------------------------------------------------------------- Domingo 26 de octubre de 2025 Obras de Saariaho, Grieg y Sibelius Royal Philarmonic Orchestra Vasily Petrenko, director musical