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Октябрь
2025

Entre el cariño del público, admiración y agradecimientos por su rol en dictadura: el último adiós a Héctor Noguera

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Pocas personas logran sostener una presencia tan transversal en la memoria colectiva. Hito que, por lo general, viene de la mano de trayectorias extensas y vocaciones sustantivas que dan cuenta de un compromiso que incluso excede los límites de las respectivas áreas de trabajo.

Ese es, justamente, el caso de Héctor Noguera. Actor y docente que cimentó una carrera que se movió por prácticamente todos los formatos. Desde las fotonovelas de los 60 hasta varias de las películas más relevantes del cine chileno —como “El chacal de Nahueltoro“—, pasando por la resistencia en las tablas durante los años de la dictadura civil-militar y la encarnación de personajes entrañables de la televisión.

“Estos días, pensaba en que es poca la gente a la que las familias dejan entrar a la casa todas las noches y lo sienten como uno más. Y Tito fue una de esas personas que, durante décadas, estuvo acompañando a las familias chilenas”, reafirmó el Presidente Gabriel Boric durante su última punto de prensa antes de partir a Corea, y tras declarar duelo oficial en memoria del artista. “La primera vez que lo vi no lo podía creer, porque es de estas figuras que abarcan la historia de toda una vida, desde que uno tiene consciencia“.

“Y uno se encariña, más aún después de tener la oportunidad de conocerlo y ver su compromiso con la cultura, con el arte, y más allá de su ámbito de trabajo o su experticia profesional, con Chile”, agregó el Mandatario.

Velorio de Héctor Noguera. Foto: ATON.

Por eso, no fue extraño que la capilla del Campus Oriente de la Pontificia Universidad Católica (PUC) estuviera desbordada de visitantes que esperaban pacientemente para dar un último adiós a quien se alza como uno de los artistas bisagra de la historia del país.

Jaime Vadell, Coca Guazzini y Gonzalo Robles fueron parte de los colegas que se acercaron durante la tarde del martes 28 de octubre, en la primera de las dos jornadas estipuladas para el velorio de Noguera. Sin embargo, también hubo actores de generaciones intermedias —como Tamara Acosta, Ingrid Cruz y Francisco Reyes— y varios que, más bien, representan a la camada más joven de la industria, como Mariana Di Girolamo y Fernanda Salazar.

Varios de ellos, educados en las escuelas de teatro de la PUC y la Universidad Mayor. “Me incluyo dentro de esas generaciones que fuimos formadas por Tito”, expresó, por ejemplo, la ministra de las Culturas, Carolina Arredondo. “Muchos de nosotros vemos en él un maestro que hoy parte. Y por supuesto que quienes compartimos con él en lo laboral también nos sentimos muy tocados. Tito Noguera contaba una anécdota de cuando entró a la Escuela de Teatro de la Católica. Le dieron la bienvenida y le dijeron: ‘ahora eres parte de la familia del teatro’. Y él respondió ‘yo tengo una familia chiquitita, y hoy tengo una muy grande'”.

Velorio de Héctor Noguera. Foto: ATON.

Esa familia se expande a través de sus colegas, de las personas que han compartido con él y que lo quisieron, y sobre todo a través del público. Porque es ahí donde el trabajo que nosotros hacemos tiene sentido. Mediante el cariño de las personas, de poder comunicarnos con ellos. Eso es de lo más importante”, recalcó la secretaria de Estado, que llegó en compañía de sus pares de Interior, Álvaro Elizalde, y la vocera de Gobierno, Camila Vallejo.

De hecho, esa es la razón por la cual tenía un valor particular para la familia el realizar su despedida en la capilla de la casa de estudios. “Para nosotros es muy simbólico porque mi papá estudió aquí, en esta universidad, y también fue profesor. Estuvo años educando a muchos actores y actrices que están ahora trabajando en el mundo del arte. Queríamos llegar a este lugar y que la gente pudiera estar con mi papá. Y no solamente la gente de teatro, sino también quienes quisieran acompañarnos y estar un segundito con él”, expresó Piedad, hija del artista y hermana de las actrices Amparo y Emilia Noguera.

“Los amigos actores y amigas actrices los conocemos, es nuestro mundo, donde nos movemos. Pero la gente que mira las teleseries en su casa, en la tarde, después del trabajo o de un día agotador y ve a mi papá… Eso es lo que nos gusta, lo que nos une. Que él pueda llegar de alguna manera a las personas. Eso es lo más importante para nosotros: estar y que las personas puedan mirarlo, ver su foto, cantar, aplaudir, hablar. El resto son formalidades. Esto es lo que uno tiene que aprovechar y guardar en el corazón”, puntualizó sobre la decisión de abrir el velorio a la ciudadanía.

Héctor Noguera, actor. Foto: Fundación Teatroamil (vía X).

Una vocación social

Otra de las aristas del legado de Héctor Noguera que fue transversalmente valorada fue su nivel de compromiso con los proyectos de los que formaba parte, pero también de su profunda convicción en torno al valor social de las artes y las culturas.

Su vida estuvo entregada al arte con una coherencia, una ética, una pasión que pocas veces se ven. Su presencia luminosa, su mirada que comprendía el teatro como un espacio de encuentro humano, de reflexión, de belleza”, compartió la actriz y presidenta de Chileactores, Esperanza Silva.

“Pero además de ser un artista extraordinario, fue un hombre profundamente comprometido con su gremio, con la dignidad del oficio actoral, con todos los trabajadores y trabajadoras de la cultura. Siempre estuvo ahí, acompañando, escuchando, apoyando, defendiendo el valor del trabajo artístico como un derecho y no un privilegio”, sumó la dirigente.

En el ámbito profesional, parte de la genuinidad de Noguera se puede ver reflejada, por ejemplo, en su rol en la producción de “El chacal de Nahueltoro”, uno de los filmes angulares del cine criollo. “Es una película que para él fue muy importante”, comentó el director de la Cineteca Nacional, Marcelo Morales.

Héctor Noguera en “El chacal de Nahueltoro”.

“No solamente por su actuación —como el sacerdote que acompaña al personaje del chacal en el proceso que finalmente lo llevará a la muerte—, sino porque él había recibido una herencia en ese momento y parte de esa herencia la destinó a la producción de la película. O sea, ‘El chacal de Nahueltoro’ le debe mucho de su existencia a Héctor Noguera”, aseguró Morales.

Valor que deja en claro la relevancia de su relación con el género cinematográfico. “Lamentamos mucho la partida de Héctor Noguera, sobre todo porque estábamos trabajando en la Cineteca para la restauración de ‘Deja que los perros ladren’, que fue la primera película en que participó, en el año 61, dirigida por Naum Kramarenco. Es una que nos costó mucho encontrar y conseguir la autorización respectiva para empezar un proceso de restauración, y que sé que a él le gustaba mucho. La valoraba por ser esa primera experiencia”, adelantó el periodista.

Aunque también valoró, por ejemplo, la participación del actor en proyectos fundamentales para la resistencia cultural a la dictadura: “Como parte de Ictus y de todo ese grupo que resistió artísticamente tras el golpe, no solamente fue muy esencial en el teatro, sino también en la producción de películas que se distribuían en poblaciones clandestinamente. Ahí destacó ‘VI A‘ en 1975, de Claudio di Girolamo, donde encarna a un profesional que es desaparecido, y cuyo profesor, encarnado por Roberto Parada, lo busca ya que lo vio por última vez con vida”.

La actriz Amparo Noguera en el velorio de su padre, Héctor Noguera. Foto: ATON.

Gestos que develan parte de la posición política de un hombre que nunca ocultó sus principios, alineados con el respeto de los derechos humanos y el rechazo a las ideas fascistas. “Estaba últimamente aterrado porque la gente estaba ansiando autoritarismo en el mundo, particularmente en Chile“, recordó su colega, Francisco “Pancho” Reyes.

“Él estaba tremendamente preocupado y angustiado por aquello. Y eso es, exactamente, lo contrario al Tito Noguera, y es una de las cosas que enseñó a través de su arte y de su forma de ser”, añadió el actor.

Todo esto, haciendo hincapié en lo que nuestra sociedad actual puede aprender de la humanidad de Noguera: “Hoy por hoy está todo súper polarizado. Estamos todos en blanco y negro, donde no tenemos idea de qué blanco y qué negro es. No sabemos nada. Estamos con pura rabia, tirando para afuera mierda y tomando pésimas decisiones. Vamos a elegir, probablemente, a la ultraderecha en este país, que es una pésima decisión. Pero una que también se funda en malas decisiones anteriores, de otros bandos. Creo que es el momento de poner la pelota en el suelo y que conversemos, que veamos cuáles son los problemas que estamos teniendo realmente en todo orden de cosas”.

Velorio de Héctor Noguera. Foto: ATON.