Amalia García Miralles, precursora alcoyana de la asistencia social a menores y mujeres
"La habitación era pequeña, yo estaba arrodillada al pie de su cama y agarraba su mano, su rostro tenía una paz tan grande que te irradiaba". Rodeada de sus hijas, la madre priora, la madre maestra y otras hermanas del convento del Santo Sepulcro de Alcoy, sor Amalia de la Resurrección recibió la extremaunción de manos de su nieto, el capellán mosén Enrique Carbonell, entonces párroco de Almudaina. Al notar el agua bendita, sor Amalia dijo: "Qui em banya? (¿Quién me moja?)", continúa recordando sor Pilar de Santa Emilia, de 88 años, y única persona viva que conoció a la hermana Amalia de la Resurrección, a quién Alcoy sigue rememorando como Donya Amàlia.
