Identidades de mandos de la inteligencia militar han quedado expuestas en documentos públicos
- Planos de la nueva sede del CIFAS
- Otra información sensible de la inteligencia militar
- Contrainteligencia, inteligencia de fuentes humanas...
- Nombre, apellidos, DNI, correo electrónico...
- Identidades que se intentan ocultar y proteger
- Espías extranjeros captan militares por redes sociales
- Los documentos se podrían declarar “reservados”
Planos de la nueva sede del CIFAS
El Estado Mayor de la Defensa retiró hace unos días un documento de la Plataforma de Contratación del Sector Público.
Se trataba de un anexo a una licitación para que una empresa suministre y monte en la base de Retamares (Pozuelo de Alarcón, al oeste de Madrid) “un conjunto de módulos desmontables prefabricados para albergar las instalaciones temporales (laboratorios, oficinas y otros equipamientos complementarios) de apoyo al CIFAS”.
Un documento disponible en esa licitación incluía varios planos del nuevo edificio. Esos planos revelaban la distribución interna de esas nuevas oficinas del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, pero lo más llamativo era el plano que recogía las medidas de seguridad del edificio.
Detectores volumétricos, cámaras de videovigilancia en el perímetro exterior del edificio y “minidomos” de videovigilancia en el interior, unidades de control de acceso y lectores de tarjeta para poder acceder a ciertas salas... el documento revelaba las medidas que se instalarán para evitar que un intruso acceda al edificio y sustraiga información clasificada o instale sistemas de espionaje como cámaras y micrófonos ocultos.
La publicación de este patinazo en el diario ABC suscitó una fuerte polémica, hasta el punto de que el PP va a pedir explicaciones a Margarita Robles en el Congreso de los Diputados.
El Estado Mayor de la Defensa retiró ese documento coincidiendo con la difusión de la noticia.
Otra información sensible de la inteligencia militar
Confidencial Digital ha comprobado que esos planos, y otros similares sobre edificios de Retamares (también revelados por ABC), no son la única información sensible del CIFAS que en los últimos años se ha difundido en documentos públicos del Estado Mayor de la Defensa.
Si revelar detalles de las medidas de vigilancia que protegen edificios del servicio de inteligencia militar se considera un agujero de seguridad, también es delicado identificar a miembros del CIFAS que ocupan cargos relevantes en el organigrama del centro.
Confidencial Digital ha encontrado alrededor de una treintena de licitaciones públicas que recogen identidades de responsables de distintas unidades y órganos internos del CIFAS.
Como otras unidades militares, el CIFAS también requiere en ocasiones contratar empresas para recibir ciertos suministros o servicios.
En algunas ocasiones, los documentos llevan la firma del director, el teniente general Romero. Pero no siempre es así.
Contrainteligencia, inteligencia de fuentes humanas...
En un repaso de documentos que son públicos y accesibles a cualquier usuario de internet, Confidencial Digital ha detectado en archivos difundidos desde el año 2020 las identidades de los siguientes cargos del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas:
-- General de brigada jefe de la Subdirección de Inteligencia.
-- Coronel jefe de Estado Mayor del CIFAS.
-- Dos coroneles que han mandado la Subdirección de Contrainteligencia y Seguridad en etapas sucesivas.
-- Dos coroneles jefes de la Sección de Apoyo Técnico.
-- Coronel jefe de la Sección OSINT (inteligencia de fuentes abiertas).
-- Comandante jefe del Área Ciber de la Sección OSINT.
-- Teniente coronel jefe del PDC del CIFAS: es el órgano de control de la documentación clasificada.
-- Otro teniente coronel del centro, con nombre y apellidos pero sin especificar un departamento concreto.
-- Coronel jefe de la Unidad HUMINT (inteligencia de fuentes humanas).
-- Jefe del Negociado Logístico de la Unidad HUMINT.
-- Jefe de Recursos Económicos de EMAD-OA,s.
-- Jefe del Área de Recursos EMAD-OAs.
Nombre, apellidos, DNI, correo electrónico...
De todos estos mandos militares del CIFAS está disponible la siguiente información: nombre, apellidos, empleo militar, puesto dentro del organigrama del centro, y Documento Nacional de Identidad (DNI), ya que al firmar electrónicamente los documentos oficiales aparece el Número de Identificación Fiscal (NIF) de la persona que firma.
También se facilita el número de teléfono fijo, con la extensión de su despacho o puesto, y la dirección de correo electrónico corporativo de varios de ellos.
Algunos puestos son especialmente sensibles. Por ejemplo, la Subdirección de Inteligencia se dedica a obtener inteligencia de interés militar para las Fuerzas Armadas, principalmente sobre países extranjeros.
La Subdirección de Contrainteligencia y Seguridad se dedica, entre otras misiones, a perseguir amenazas a la seguridad de las Fuerzas Armadas que abarcan el terrorismo, el espionaje, la subversión, el sabotaje y el crimen organizado.
Por tanto, esa unidad es la encargada de vigilar y, si se detectan sospechas, destapar captaciones de militares españoles (o civiles en la estructura del Ministerio de Defensa) por parte de servicios de inteligencia extranjeros.
Algunos de sus miembros están destacados en países donde hay militares españoles desplegados en operaciones, para apoyar en la seguridad y proteger al contingente frente a amenazas.
La Unidad HUMINT está formada por militares que también despliegan en zona de operaciones. Del trato con fuentes humanas, con diferentes personas del país en cuestión, tratan de obtener información de interés para los mandos del contingente, también para garantizar la seguridad de las tropas españolas.
Este es un caso interesante. Es una unidad de creación reciente, que en parte solapa sus funciones con otras unidades del CIFAS, y que tiene una relación orgánica peculiar dentro del centro, con una dependencia directa del director y con cierta independencia del resto del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas.
En algunos documentos oficiales la Unidad HUMINT aparece enmascarada bajo las siglas “EMAD-OAs”, que quieren decir “Estado Mayor de la Defensa-Órganos Auxiliares”.
Pero en otros se cita tal cual con ese nombre, Unidad HUMINT.
Identidades que se intentan ocultar y proteger
El propio destino de los militares que trabajan en el CIFAS también suele aparecer disimulado en el Boletín Oficial del Ministerio de Defensa y en otros documentos oficiales. Además, es una de las pocas unidades cuya estructura interna no se detalla en el real decreto y en la orden ministerial que regula el Estado Mayor de la Defensa, prueba de que hay un especial cuidado por no dar demasiados datos públicos sobre las interioridades del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas.
Como ya se contó en estas páginas hace meses, con motivo de la difusión de fotos de una delegación del servicio de inteligencia militar de Libia que visitó la sede del CIFAS en Madrid, del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas la única cara visible suele ser su director: actualmente, el teniente general del Ejército de Tierra Antonio Romero Losada.
Cuando se han producido visitas oficiales de autoridades al CIFAS, por ejemplo del rey Felipe VI, no se han difundido públicamente fotografías del personal ni del interior de la sede, a diferencia de lo que es habitual otros actos en unidades militares
En cualquier servicio de inteligencia e información se intenta proteger las identidades de sus miembros.
Por un lado, se busca garantizar su seguridad, que no sean objeto de ataques de personas, servicios, potencias extranjeras... que puedan tener algún interés en vengarse de ellos.
Al mismo tiempo, se oculta su identidad para que no sean objeto de maniobras, seguimientos, chantajes... de un servicio de inteligencia extranjero que intente a través de ellos obtener información clasificada.
Espías extranjeros captan militares por redes sociales
Puede parecer una práctica sin importancia, pero lo cierto es que para un servicio de inteligencia extranjero conocer la identidad de un militar español situado en un destino tan estratégico como el CIFAS puede ser una oportunidad de oro.
No es una hipótesis exagerada. En estas páginas se contó, en marzo de 2024, que la Armada había difundido una “nota de información corporativa” en la que advertía que los militares que en su perfil de Linkedin revelan con mucha precisión el destino que ocupan, se lo ponen más fácil a los servicios de inteligencia extranjeros que buscan captar fuentes en determinados puestos de interés.
El acercamiento y la captación de militares y de otros funcionarios públicos a través de Linkedin es una práctica que la contrainteligencia de países de la OTAN detectó hace años, y que atribuye especialmente a las agencias de inteligencia de China.
Confidencial Digital ha comprobado que algunos de los militares del CIFAS cuyo nombre aparece en documentos públicos mantienen perfiles en redes sociales fácilmente localizables.
Los documentos se podrían declarar “reservados”
Fuentes consultadas por Confidencial Digital critican duramente que durante años se haya facilitado la difusión de identidades de mandos del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas.
Denuncian el episodio de los planos de la nueva sede en Retamares, los ejemplos de nombres y apellidos de personal, así como otras licitaciones: por ejemplo, hace años causó estupor que se pudieran consultar todos los detalles y especificaciones técnicas en un documento sobre tecnología de “contramedidas” o “TSCM”, aparatos que se utilizan para inspeccionar un despacho, una sala, un teléfono fijo... y detectar si se han instalado micrófonos, cámaras ocultas u otros sistemas de espionaje.
Aseguran que todos estos casos se podrían haber evitado. No es inevitable que si se tramita la contratación de una empresa para que construya un edificio para el CIFAS, se publique un documento con los planos y los sistemas de seguridad; ni que si se contrata la compra de material para los militares de inteligencia que despliegan en el extranjero, se revelen los nombres de los mandos de sus unidades.
La Ley de Contratos del Sector Público permite declarar materia clasificada ciertos documentos en los procedimientos de contratación. En el ámbito militar es habitual que anexos y pliegos no se puedan consultar libremente, por motivos de seguridad. En esos casos se indica una dirección de correo electrónico y un teléfono, para que las empresas interesadas realmente en el contrato soliciten la documentación.
También el CIFAS declara en ocasiones como “reservado” los pliegos de los contratos.
La queja de algunos militares es que esa protección no se extienda a otras licitaciones. Consideran que es viable, pero no se hace por “desidia”.
Señalan que el teniente general Romero, director del CIFAS, tiene potestad para intervenir ante el coronel jefe de Asuntos Económicos del Estado Mayor de la Defensa y solicitarle que declare reservados ciertos documentos, o que no incluya cierta información.
También sugieren que en los documentos, aunque sean públicos, se podría no incluir los nombres y apellidos de los cargos, sus puestos, ni otros datos sensibles.
“Esto no pasa en el Centro Nacional de Inteligencia, en la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, en la Jefatura de Información de la Guardia Civil”, es decir, otros servicios de inteligencia e información no difunden en documentos no reservados identidades de sus miembros.
Otra opción que manejan es que estos documentos de contratación los firme siempre el director del CIFAS, el teniente general Antonio Romero, ya que su identidad sí es pública, y no cargos subordinados sobre los que se trata de mantener cierta protección. Pero apuntan que en el CIFAS la política actual es que los distintos jefes de unidades subordinadas rubriquen esos documentos.
La polvareda levantada por la difusión de los planos del nuevo edificio del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, y la publicación en el diario ABC, ha generado un debate interno. Las fuentes consultadas confían en que en esta ocasión sí se esté analizando la posibilidad de corregir cómo se gestionan los documentos públicos de las licitaciones, y se eviten nuevas fugas de información sensible sobre el CIFAS.
