Una nutricionista explica cómo comprobar si las cuñas del supermercado son realmente queso: «Muchos productos son un engaño»
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Los lineales de los supermercados ofrecen una amplia gama de derivados lácteos. Los quesos están entre los favoritos de la población y se hace mucho hincapié en los beneficios de su consumo. Sin embargo, no todo lo que se vende como si fuera queso lo es realmente y la nutricionista Verónica Chazín ha tratado de compartir las claves para diferenciar el que sí debería llamarse así y los productos que venden como si lo fueran y que son un engaño: «Hay que tener mucho cuidado y mirar siempre los ingredientes». Ha sido en ' El tiempo justo ' (Telecinco), donde Joaquín Prat , al escucharla, ha entonado el 'mea culpa'. Se ha sentido aludido porque él ha comprado algunas de las referencias a las que Chazín ha señalado con el dedo como 'estafas' de las empresas. Para ello ha montado una mesa con todo tipo de quesos y sucedáneos: en lonchas, las populares 'sabanitas' o tranchetes, los que se anuncian como 'perfectos para gratinar', rallado para pasta, los de porciones e incluso las cuñas , el que se vende cortado, que hasta ahora parecían salvarse de la quema cuando este tema sale a colación. Verónica Chazín ha dado un truco para comprobar si lo que se ha comprado es queso o no. «Cuidado con hacerlo en casa», ha advertido: «Coges el mechero y vas quemando el producto por la esquina. Si sale ardiendo, ya tienes la respuesta, si se pone negro es que no es queso». Igual cuando se gratina: «Si veis que lo sacas del horno y está negro, oscurito, es que tampoco lo es. Un queso fundido ha de estar como mantequilla». Lo decía mientras mostraba a cámara estos ejemplos. Aquellas personas que prefieran otras fórmulas más sencillas para comprobar si lo que tienen en la despensa es ese derivado lácteo que tanto se recomienda, ha dado otro consejo: «Lo ponéis sobre la mesa y lo cortáis. Si se rompe un poco y se miga, se desmenuza un poco, es que estamos ante un trozo de queso auténtico». Y la otra forma, la más rápida, dicho sea de paso, de comprobar qué se compra es echar un ojo a la lista de ingredientes: «El queso solo puede llevar en su composición leche, cuajo, fermentos lácticos y sal. Si incluye espesantes, aglutinantes o féculas no lo es. En esos casos es que al final lo que estamos comiendo es patata, por así decir. Pagamos por almidón, no por queso». La nutricionista ha querido advertir al respecto, porque podemos estar consumiendo demasiados conservantes sin necesidad. «Con darle la vuelta y leer los ingredientes podemos elegir mejor», ha terminado diciendo.
