Lo que nadie te cuenta sobre el estilo personal (y por qué importa más que la moda)
En un mundo en el que las tendencias cambian cada semana, es
fácil caer en la trampa de pensar que vestir bien significa ir a la última.
Pero no. Tener estilo y seguir la moda no son lo mismo. Y entender esa
diferencia puede cambiar por completo tu manera de vestirte… y de sentirte.
Moda: lo que se lleva hoy (y tal vez no mañana)
La moda es cíclica, veloz, cambiante. Cada temporada trae
nuevos colores, cortes, estampados. Y sí, puede ser divertida, inspiradora y
una forma de expresarte. Pero también puede ser agotadora si sientes que tienes
que estar constantemente actualizándote para “estar bien vestida”.
Las modas van y vienen. Lo que hoy parece imprescindible,
mañana puede estar totalmente olvidado. Y si basas todo tu armario en lo que
está en tendencia, es muy probable que termines con prendas que no usas, que no
te representan y que no sabes cómo combinar.
Estilo: lo que habla de ti, incluso sin palabras
Hay personas que visten con sencillez y, aun así, no puedes
dejar de mirarlas. No es por lo que llevan, sino por cómo lo llevan. Es saber
qué te favorece, qué te gusta, con qué te sientes tú. Es ese algo que hace que
alguien, con ropa sencilla, llame la atención por cómo la lleva, no por lo que
lleva.
Y lo mejor es que no necesitas un presupuesto enorme ni un
vestidor infinito. El estilo no depende de la cantidad, sino de la claridad:
saber elegir lo que funciona contigo y construir a partir de ahí.
¿Cómo se encuentra el estilo personal?
La realidad es que no hay una fórmula mágica. Pero sí
algunas pistas que ayudan a empezar:
- Observa tu armario real. ¿Qué usas una y otra vez sin cansarte? Esas prendas suelen tener en común colores, cortes o tejidos que te hacen sentir cómoda. Ahí está la base de tu estilo.
- Guarda
referencias. Crea una carpeta con looks que te inspiren. No para
copiarlos tal cual, sino para entender qué te atrae: ¿líneas limpias?,
¿mezcla de texturas?, ¿toques de color?, ¿ropa relajada?
- Haz
limpieza consciente. Si algo lleva un año sin salir del cajón,
probablemente no conecta contigo. Quedarte solo con lo que te gusta es el
primer paso para afinar tu estilo.
- Juega
con lo que ya tienes. A veces no necesitas más ropa, solo una forma
nueva de combinarla. Los complementos cuentan más de lo que parece: un cinturón diferente, un cambio de calzado, un bolso especial, unos
pendientes distintos, un pañuelo bien colocado o unas gafas de sol con
personalidad pueden darle otro aire a cualquier conjunto.
- Escucha
tu intuición. Si algo te incomoda, te aprieta o sientes que “no eres
tú”, déjalo ir. Cuando algo no encaja contigo, se nota. Y no vale la pena
forzarlo.
Lo importante: que te sientas tú
El estilo no es algo estático. Al igual que tú, tu forma de vestir también evoluciona. Cambia con el tiempo, con tu vida, con tus momentos. Y eso está bien. Lo importante es que seas tú quien decide qué ponerse, qué es lo que de verdad te gusta y no lo que dicta la tendencia de turno.Así que la próxima vez que veas una moda que no termina de
convencerte, recuerda esto: no hace falta subirse a todas las olas. A veces, lo
más elegante es saber decir “esto no va conmigo”. Porque al final, tener
estilo no es seguir las reglas. Es escribir las tuyas.
