Vuelve el chándal
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Me fascinan los finos detalles que se agazapan en la rebotica del pensamiento ajeno porque, pese a su banalidad digamos doméstica, revelan la personalidad del otro. Cuentan que Ábalos se derrumbó cuando el juez, el otro día, no le mandó de prisión preventiva. Pero también apuntan, y en esto encuentro verdadero jugo, la precaución de Koldo, mucho más entero que su exjefe, al llevar en el maletero de un coche una bolsa con la impedimenta básica que necesitas al entrar en el trullo así de sopetón. Han chivado que, además del neceser y de unas prácticas chanclas, yacían un par de chándales, que es la prenda habitual del enjaulado por aquello de la comodidad intramuros. Así pues, Koldo es un... Ver Más
