Sustituyamos a los jueces
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Nuestra matr iz profesional no deja de condicionarnos a la hora de analizar los problemas públicos. Mi condición de profesor universitario me ha acompañado siempre en todas las etapas de mi biografía, sin que las obligadas incompatibilidades me impidieran mantener contacto continuo con la universidad. En ella tuve la oportunidad de experimentar los comienzos del anunciado cambio socialista del 82. La universidad se había poblado de aspirantes a profesores a los que, dada la masificación del alumnado, se permitió enseñar la asignatura que deberían estar aprendiendo. Eran los llamados penenes, que aprendían enseñando. Una de las primeras medidas que se puso en marcha fue convertir a todos en funcionarios, mediante unas presuntas pruebas de idoneidad con sabor a examen patriótico... Ver Más
