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Июнь
2025

Plaga de chinches en el CIE: «No tenemos papeles, pero somos también personas»

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Abc.es 
Dos módulos masculinos del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Madrid, en la avenida de los Poblados (Aluche) van a ser desinsectados de nuevo. La Jefatura Superior de Policía ha tomado nota de las quejas de las personas allí encerradas, a la espera de su expulsión de España, y por segunda vez en un mes se ha dado orden de a limpiar las instalaciones. El centro cumple ahora 20 años. Así lo han informado a ABC las fuentes consultadas después de que varios de los hombres que se encuentran detenidos se pusieran este sábado por la tarde en contacto con el periódico. Piden ayuda: «Sabemos que no tenemos papeles en regla [para estar en España], pero también somos personas». Un grupo de los afectados, que han logrado ponerse en contacto con el exterior a través de teléfonos móviles, han enviado imágenes de este mismo fin de semana en las que se aprecian picaduras de insectos por distintas partes de sus cuerpos. Ayer, adelantaban que les han cambiado de celdas, pero que en sus nuevas ubicaciones hay insectos también. De hecho, han enviado también fotos de insectos vivos que han atrapado y metido en envoltorios. El pasado 8 de mayo, el director del CIE envió una nota interna al comisario jefe de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras informando de que «en las últimas semanas se han venido recibiendo quejas de internos que sufrían picaduras de chinches en sus habitaciones». Entonces, se avisó a una empresa especializada. Sin embargo, los varones allí recluidos continuaban acudiendo a la consulta médica con multitud de picaduras. «Las chinches permanecen escondidas en el interior de los colchones que puedan estar deteriorados, así como en la ropa que guardan los internos en las habitaciones, pasando los insectos de una habitación a otra sin darse cuenta», añadía el director del CIE. El responsable comunicó que era necesario «suspender de forma temporal la entrega de prendas textiles desde el exterior»; «desalojar uno de los módulos» hasta su limpieza, que se repetiría quince días después. Para esto último, era necesario reducir la ocupación del CIE para alojar en un solo módulo a los afectados, unas 50 personas. En aquel momento eran 69 los alojados. Por último, se procedió a la revisión de los colchones, tirando los dañados y aplicando un tratamiento térmico al resto. Las actuaciones, entonces, se preveía que duraran un mes, por lo que quedaría afectado el preingreso de nuevos internos. Los extranjeros trasladados al centro, por orden judicial, cuentan ya con expedientes de expulsión de España. El plazo máximo de estancia en el CIE es de 60 días, por lo que, si la repatriación no se ha practicado en ese tiempo, son puestos en libertad. Ese supuesto es el que ocurre en más de la mitad de los casos. No se trata de una cárcel, pero no pueden salir de allí. Tanto el Defensor del Pueblo como varios tribunales han criticado la existencia de estas instalaciones. Por otra parte, uno de los internos, de origen marroquí, afirma que tiene un brazo roto a raíz de quejarse de la situación, debido a una paliza de dos policías allí destinados, que además, según su versión, le metieron la cabeza en la taza del váter. Ha escrito una carta de denuncia al juez encargado y al Defensor del Pueblo. Desde la Jefatura Superior de Policía niegan este extremo y refieren que el extranjero sufre una fisura en el antebrazo tras una caída accidental en el CIE, jamás por una agresión.