Funiculí, funiculá
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La economía de un país es como un funicular, un sistema en el que el movimiento depende de los contrapesos: para que un vagón suba, el otro tiene que bajar. Eso le permite salvar fuertes desniveles con un equilibrio de fuerzas. Un solo motor común para dos cabinas. En un sistema económico, lo público y lo privado han de simultanear sus movimientos de un modo acorde. El esfuerzo ha de ser sincrónico. No parece ser esa la impresión que las empresas familiares de Castilla y León tienen de la situación actual, a tenor del sesgo que mostraron en su encuentro anual hace unos días. Andan decaídos e inquietos por una situación política explosiva, en la que parece que la dirigencia... Ver Más
