Navarra: de camping en camping a golpe de pedales
Cada vez más viajeros encuentran en los pedales
una forma distinta de descubrir el mundo. Las bicicletas se están
convirtiendo en grandes aliadas para recorrer paisajes, conectar con el entorno
y saborear el trayecto tanto como el destino. En ese cambio de
ritmo, Navarra se posiciona como un territorio ideal para moverse
al compás del pedal, sin necesidad de batir récords, pero con la promesa de que
cada kilómetro valdrá la pena. Esa es la esencia del proyecto «Centros
de Cicloturismo», una iniciativa que transforma 20 campings
repartidos por toda la comunidad foral en puntos de salida, parada y
reencuentro para quienes viajan sobre dos ruedas. Impulsada por la Asociación
de Campings de Navarra, con respaldo institucional y más de 200.000
euros de inversión, esta red convierte a la bicicleta en el eje de
una experiencia turística completa: rutas diseñadas, alojamientos
adaptados y una forma de viajar conectada con el territorio.
Cada camping sirve como base para nueve rutas circulares, pensadas para distintos perfiles: carretera, gravel o montaña. Los recorridos atraviesan paisajes diversos (de hayedos y collados a viñedos y campos abiertos) y están adaptados a diferentes niveles, permitiendo elegir según el tiempo, la forma física o las ganas de explorar.
Este verano, la Asociación prevé duplicar
visitantes. Aunque el 70% sigue siendo de origen nacional, crece el
número de turistas de Francia, Bélgica y Holanda,
con gran tradición ciclista. «Queremos que Navarra sea un destino
europeo de referencia para quienes buscan naturaleza, actividad
y autenticidad», afirma Nacho Calvo, secretario general de la
asociación.
Más allá de las rutas, los campings están
equipados con zonas de lavado, garajes, talleres y personal
formado. Además, una segunda fase ha conectado los campings mediante
recorridos enlazados, ideales para planificar travesías por etapas
sin perder calidad de descanso ni coherencia en el trazado.
Toda la información está en la web oficial de Campings
Navarra, con mapas, niveles de dificultad, fotos, consejos
y archivos para GPS y plataformas como Komoot o Wikiloc.
Todo está pensado para ofrecer un entorno acogedor, bien señalizado y
adaptado.
Pero lo que hace único a este destino es su diversidad
paisajística. En pocos kilómetros se puede cambiar de clima, vegetación
y relieve. Se cruzan reservas naturales, pueblos históricos,
valles y sierras, sin recorrer largas distancias. Cada jornada
abre un horizonte distinto, con nuevas sensaciones.
El ambiente familiar de los campings también
suma. Muchos están gestionados por personas que conocen bien su entorno
y ofrecen mucho más que alojamiento: recomendaciones, charla, descanso
al aire libre y pertenencia a una comunidad viajera.
El proyecto apuesta por la sostenibilidad. Frente al turismo
rápido, aquí se plantea un modelo distribuido, respetuoso y
de bajo impacto, que activa la economía local y valora el entorno.
«El cicloturismo encaja con la identidad de Navarra: es activo,
cuidado y lleno de verdad», apunta Calvo.
Y es precisamente esa verdad la que queda en la memoria:
el paisaje, la parada en una fuente, el pan recién hecho o
una conversación inesperada. Un viaje que no se mide en
kilómetros, sino en vivencias acumuladas entre los radios de las ruedas.
Más información en la página web oficial www.campingsnavarra.com.
