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Июнь
2025

Colombia teme regresión a la violencia política tras atentado contra Miguel Uribe

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Muy dificultosamente, algunos de los últimos gobiernos colombianos han hecho enormes esfuerzos por dejar atrás las seis décadas de enfrentamientos armados que quebraron dolorosamente a la sociedad. Por eso, el país ha quedado conmocionado luego de que el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, resultara gravemente herido luego de ser víctima de un atentado a la salida de un evento político en la localidad de Fontibón, parte del distrito capital de Bogotá. Recibió al menos dos disparos en la cabeza y uno en la rodilla, siendo intervenido de urgencia en la Clínica Santa Fe, donde permanece en estado crítico. El agresor fue detenido en el acto: una persona 15 años con arma de fuego al momento de la captura.

El joven dirigente de 39 años había oficializado su aspiración a la presidencia en octubre del año pasado. El anuncio lo hizo desde Sabaneta, Antioquia, el mismo lugar donde fue asesinada su madre, la reconocida periodista Diana Turbay, quien fue secuestrada en 1990 por el Cartel de Medellín y murió durante una fallida operación de rescate en enero de 1991. En aquella ocasión, señaló que “hoy, desde el sitio donde todo comenzó para mí, desde donde aprendí el verdadero valor de la vida y donde mi más profundo dolor, mi propósito y mi vida se unen, quiero anunciar que he tomado la decisión de ser candidato a la presidencia”. También es nieto del expresidente Julio César Turbay Ayala.

Luego de ingresar a la política, Uribe Turbay fue elegido en 2012 concejal por Bogotá, en 2016 secretario de Gobierno, y desde 2022 es senador, liderando la lista más votada del Centro Democrático (el partido de Álvaro Uribe) en las parlamentarias de ese año.

Además del dolor que ha provocado este atentado en los partidarios del dirigente y de la conmoción nacional, la situación ha generado una preocupación que se expresó, por ejemplo, en los programas de televisión del sábado en la noche, por los avances que ha tenido la paz en Colombia en los últimos años. El acuerdo de 2016 con las FARC, que implicó la desmovilización de aproximadamente 13.000 combatientes, marcó un giro histórico, complementado con negociaciones posteriores con el ELN y disidencia. Siendo uno de los mayores logros recientes la reducción de la violencia rural: de más de 30 asesinatos de excombatientes al mes en 2017, ahora se reportan cifras menores, aunque siguen siendo motivo de alerta internacional.

La reacción del Ejecutivo fue inmediata y categórica. El presidente Gustavo Petro viajó a Bogotá, canceló una gira programada a Francia y condenó el atentado: “Respeten la vida, esa es la línea roja… Colombia no debe matar a sus hijos” señaló. A su vez, en otra declaración oficial el Gobierno Nacional rechazó “de manera categórica y contundente el atentado del que fue víctima en las últimas horas el senador Miguel Uribe Turbay. Este acto de violencia es un ataque no solo contra la integridad personal del senador, sino también contra la democracia, la libertad de pensamiento y el ejercicio legítimo de la política en Colombia”, expresó el comunicado.

En la vereda del dirigente atacado, el expresidente Álvaro Uribe reaccionó, a través de su cuenta de X, asegurando que se atentó “contra una esperanza de la Patria, contra un gran esposo, padre, hijo, hermano, contra un gran compañero de trabajo”.

Mientras, el Ministerio de Defensa, liderado por Pedro Sánchez, ordenó a todas las agencias un esfuerzo conjunto para esclarecer los hechos. Sin embargo, dirigentes de la derecha han acusado al Gobierno por el atentado, aunque desde la Casa de Nariño aseguran que esas afirmaciones carecen de prueba alguna.

Este ataque, por cierto, remite al sangriento pasado político de Colombia -décadas en las que fueron asesinados dirigentes de distinto signo como Jorge Eliecer Gaitán, Luis Carlos Galán y Carlos Pizarro Leongómez, entre otros- y genera temores de que se fragmente nuevamente el sistema democrático. El atentado se da en un momento de alta polarización, donde la retórica política ha escalado tensiones, especialmente entre el Pacto Histórico y el Centro Democrático.

La gravedad del atentado coincide la víspera de un multitudinario concierto por la paz que está agendado para este domingo en la Plaza Bolívar de Bogotá. El evento, que contará con más de 100 000 asistentes según estimaciones de la Alcaldía, reunirá artistas de renombre como Inti‑Illimani de Chile, Bersuit Vergarabat de Argentina, Los Van Van de Cuba y Mago de Oz de España. Aunque la noche del sábado se especuló con la suspensión de la actividad, por de pronto ha sido confirmada por las autoridades.