Trump & Musk: el fin del idilio, por Mirko Lauer
La trifulca Donald Trump-Elon Musk se veía venir, y muchos la habían pronosticado. Nadie esperó que fuera tan ácida. Es un duelo de personalidades irascibles cuyo último desenlace no es fácil de pronosticar. Por el momento es un ajuste de cuentas entre dos individuos intensamente narcisistas. Pero se puede volver cualquier otra cosa.
Juntos los dos magnates representaban al movimiento MAGA (Make America Great Again). Ahora sus desavenencias han empezado a confundir al que fue sector clave para el triunfo electoral del año pasado. El político Trump es un factor más estable, pero el hasta hace poco carismático Musk encarnaba importantes aspiraciones tecnológicas del público de EEUU.
En los primeros escarceos Musk es un evidente perdedor frente a un Trump investido de todo el poder de Washington en cuanto corporación. Pero una mirada más aguda puede verlo como un adelantado de la respuesta a Trump que tantos en la oposición están esperando. Como que la sierra eléctrica está cambiando de dirección.
Lo de Musk son insultos al filo de la denuncia. Uno de ellos es vincular a Trump con el círculo de Jeffrey Epstein, el notorio pederasta, cuyo archivo el presidente no quiere sacar a la luz. Asimismo ha llamado a la nueva ley de presupuesto un ejercicio de clientelismo político, promulgado con evidente nocturnidad.
La respuesta de Trump ha sido amenazar al empresario con cortar el acceso de sus negocios al Estado. En efecto hay una venganza silenciosa contra el sudafricano, que ha empezado a perder fortunas por todas partes. La oposición al presupuesto de Trump le ha costado US$34,000 millones en un solo día de caída de sus acciones en la bolsa.
La explicación más frecuente de lo que está sucediendo es que el poder político asentado en Washington, reconocidamente bipartidista, expulsó al orgulloso y ambicioso outsiderMusk del entorno presidencial, y que este último está llevando adelante su venganza en cabeza de un Trump que no quiso defenderlo.
En simultáneo con la trifulca, que está pasando a mayores, se viene produciendo un importante cambio de percepción, donde la geopolítica de Trump es mencionada como un impulso aparte del de un EEUU que lo precede, y que lo va a suceder. El tiempo del poder de Trump está corriendo rápido, y la rebeldía de Musk (pues de eso se trata) lo está acelerando.
