Los espías 'argentinos' de Putin
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No hace mucho y a pocas calles de mi casa, en el corazón de Buenos Aires, un informático llamado Ludwig Gisch y una amante del arte, María Rosa Mayer, alquilaron un piso y pidieron permiso al encargado para plantar en la azotea del edificio una antena especial: el hombre decía necesitar ese adminículo tecnológico para su trabajo. Se casaron, obtuvieron el pasaporte argentino y tuvieron dos hijos que se hicieron fanáticos de Messi y de la selección nacional de fútbol. Doce años más tarde, y con fingido pesar, abandonaron el país y se instalaron en Eslovenia, presuntamente a raíz de una irresistible oferta laboral que habría recibido Gisch. Al poco tiempo fueron detenidos y encarcelados: los acusaban de ser espías... Ver Más
