Partidos delictivos, ¿por qué la demora?, por Mirko Lauer
¿Debe ser cancelada la inscripción en el JNE de los partidos que recurrieron a maniobras delictivas? Por supuesto que sí. La pregunta ni siquiera debería hacerse, pero es repetida una y otra vez. Como que alguien está alargando el proceso, buscando salvar a los partidos delincuentes. La justicia, con la boca cerrada, hasta que sea tarde.
Falsificar firmas, afiliar ciudadanos sin su autorización, y otras formas de falsía, son delitos que descalifican a los partidos que los han practicado. Los que han sido pescados salen a protestar sin reales argumentos, como si sin ellos el proceso eleccionario perdiera todo sentido. ¿Qué están esperando exactamente las autoridades, las electorales y las otras?
Quizás se espera que las campañas agarren viada y todo se disimule en el bullicio del medio centenar de partidos y de las candidaturas locales. Podemos imaginar entonces a los amigotes del Congreso dando una ley que castiga esos delitos, pero recién en las próximas elecciones. Con lo cual se salva el capital invertido por los partidos traferos.
Es casi seguro que esos partidos no van a superar la valla para entrar al Congreso. Pero en el supuesto de que lo lograran, ya podemos imaginar a qué se va a dedicar el par de sujetos beneficiados por el letargo del JNE. Si, como sugiere Fernando Tuesta, solo media docena de partidos llegará al Congreso, los gritos de fraude van a sonar muy alto.
Así, los verdaderos fraudulentos esperan calladitos la hora del castigo o del perdón. Los potenciales candidatos se mantienen con el ojo abierto, mirando hacia dónde dar un salto provechoso, si fuera necesario. Todo eso es nerviosismo que anuncia una trifulca interna. El tema es si los dirigentes van a devolver la plata que se usó para falsificar & etc.|
Viene a cuento recordar que hace unos días Hernando de Soto afirmó haber sido estafado por la directiva del partido donde se encontraba. La respuesta llena de sorna y sarcasmo que le ha dado el N°1 de ese partido (que sin HdS no va a entrar al Congreso) habla a las claras de una catadura discutible.
