«Queremos garantizar que cada euro público llegue donde más se necesita»
La Diputación de Alicante lleva demasiado tiempo atrapada en una rutina de gobierno que no responde ya a las necesidades reales de la provincia. Más de tres décadas de gestión ininterrumpida del Partido Popular han consolidado un modelo agotado, más centrado en el reparto de favores que en construir una provincia con futuro. Durante este mandato, esa falta de iniciativa se ha hecho aún más evidente. Lo que en su día fueron los grandes pilares de la Diputación —el MARQ, el ADDA, Alicante Gastronómica o FITUR— se han convertido en los únicos recursos a los que el PP sigue recurriendo, sin propuestas nuevas ni soluciones a los problemas de fondo. En estos dos años, no ha habido ni una sola iniciativa transformadora, ni una estrategia clara para abordar los retos de nuestro tiempo. Y los datos lo confirman: apenas un 14% de ejecución presupuestaria. Si no hay presión desde la oposición, no hay acción desde el gobierno. El PP no gobierna, se limita a dejar pasar los días. A eso se suma la desconexión institucional. El presidente de la Diputación, Toni Pérez, compatibiliza el cargo con la alcaldía de Benidorm, lo cual no solo resta tiempo, sino también eficacia. Una Diputación como la de Alicante requiere dedicación exclusiva y liderazgo firme, no un presidente a tiempo parcial.
