El terrorismo yihadista ataca cinco países africanos en la última semana
África es el epicentro del terrorismo islámico. Esta última semana es la última prueba de ello. En los últimos siete días, el yihadismo armado ha golpeado Nigeria, Mali, Níger, Burkina Faso y Somalia, en una concatenación de ataques que ponen de relieve la precaria situación de seguridad en los países involucrados en la lucha contra esta amenaza recurrente.
NIGERIA
En el estado de Borno, en Nigeria, al menos 23 granjeros y pescadores fueron asesinados por milicias islamistas, según informaron las autoridades locales. También se sospecha que varias personas fueron secuestradas. El estado de Borno, ubicado en el noreste del país, es conocido por albergar la presencia del temido grupo conocido como Boko Haram, cuyos ataques son una constante en la zona. El ataque de esta semana tuvo lugar el jueves por la mañana en la localidad de Malam Karanti. Los terroristas reunieron a los granjeros y a los pescadores en un punto próximo a la localidad y los asesinaron. Los intentos de la población local de recuperar los cuerpos fueron frustrados por los propios terroristas, que persiguieron a aquellos que se acercaban a la zona.
No ha pasado un mes desde que el gobernador de Borno reconoció que Boko Haram ha redoblado sus ataques y los secuestros, habiendo revertido los logros obtenidos en los últimos meses por parte de las fuerzas de seguridad nigerianas.
MALI
El lunes, poco después de las cinco de la mañana, una veintena de miembros de la Katiba Macina atacaron dos zonas mineras auríferas controladas por compañías chinas en la comuna de Narena. Dos trabajadores ghaneses y uno maliense fueron asesinados durante el ataque, dos ciudadanos chinos fueron secuestrados. Además, los atacantes provocaron el incendio de maquinaria. Este sábado se registró otro ataque ejecutado por el JNIM (filial de Al Qaeda en la región) en el norte de la región de Kayes, junto a la localidad de Sandaré. En este caso, los terroristas se hicieron con un puesto de control e incendiaron un vehículo de las fuerzas armadas malienses.
El mismo día, los terroristas atacaron y conquistaron una base militar en Sandaré, obteniendo como recompensa una colección de equipo militar (morteros, fusiles de asalto, ametralladoras, munición, etc.) y vehículos.
La toma del cuartel de Sandaré pone en relieve las dificultades a las que se enfrentan las fuerzas de seguridad malienses a la hora de poner freno a la expansión del yihadismo armado. A lo largo de la semana, también se registraron ataques contra puestos militares y localidades en la región de Gao, al noreste del país, en este caso ejecutados por el Estado Islámico del Gran Sáhara (EIGS). Los terroristas difundieron imágenes del equipo y de los vehículos requisados tras los ataques.
NÍGER
El jueves tuvo lugar un ataque contra la base militar de Mossipaga, en Níger, muy cerca de la frontera con Burkina Faso. Imágenes satelitales provistas por analistas OSINT muestran que la base fue construida recientemente, o que aún se encontraba en construcción. El JNIM volvió a reclamar la autoría del ataque y publicó poco después una nota informativa en donde aseguraba haber tomado el control de la base. Además, publicaron vídeos en los que se aprecia la huida de los militares nigerinos. Estos sucesos han ocurrido apenas una semana después del ataque de 150 terroristas contra una patrulla que circulaba por el sur del país. Según informó el medio La Voix du Sahel, el gobierno nigerino reconoció la muerte de diez soldados, mientras que tres vehículos fueron robados por los terroristas.
BURKINA FASO
Continúa la sangría en Burkina Faso. El país dirigido por el capitán Ibrahim Traoré ya sufrió importantes derrotas a manos del terrorismo durante el fin de semana pasado, mientras su dirigente se encontraba de visita en Moscú. Y fue el martes cuando un nuevo ataque del JNIM contra la localidad de Diapaga, en el noreste del país, culminó en una nueva derrota para las fuerzas armadas burkinesas y sus milicias aliadas.
El grupo terrorista aseguró en sus canales de comunicación haber tomado el control de la base militar de Diapaga, y mostró fotografías y vídeos que sostendrían su información. En las imágenes aparecen decenas de cargadores de AK-47, fusiles de asalto, rifles, ametralladoras, obuses, lanzagranadas, cuchillos, cajas de munición, drones, motocicletas y vehículos blindados que habrían sido obtenidos por los terroristas durante el ataque. El botín ha sido abundante para los terroristas.
Ante el silencio que caracteriza al gobierno burkinés cuando se trata de comunicar sus derrotas, la única fuente de información “oficial” procede de los grupos armados, que también se mueven sujetos a la propaganda. Según el JNIM, hasta 160 soldados burkineses habrían muerto durante el ataque de este martes a la base de Diapaga, aunque lo más probable es que las cifras se hayan inflado con fines propagandísticos. Con todo, lo sucedido en Diapaga se suma a lo ocurrido la semana pasada en Djibo, donde los militantes del JNIM también se hicieron con el control de una base militar del ejército burkinés y con un botín de armas y vehículos similar al anterior.
SOMALIA
Al menos 10 personas fueron además asesinadas este domingo en Somalia, después de que un atacante suicida estallara en una cola de jóvenes reclutas que se registraban en la base de Damanyo, en la capital del país. Los reclutas eran jóvenes de dieciocho y diecinueve años. Un capitán del ejército somalí indicó a Reuters que “el conteo de muertos puede subir”, considerando que cientos de jóvenes se encontraban en ese momento en el lugar del ataque. El número actual de heridos ronda las 30 personas. Aunque ningún grupo ha reclamado la autoría de lo sucedido, el modus operandi y la situación del país hace sospechar del grupo terrorista conocido como Al Shabaab, que no hace muchas semanas que anunció su intención de conquistar Mogadiscio.
Los ataques con bomba en Mogadiscio son una realidad periódica en la ciudad. Igual que lo son, con sus propios matices, en el resto de los países citados en este artículo (incluyendo Mozambique, que registró dos ataques la semana pasada, y el este de República Democrática del Congo). Estos hechos demuestran que África, especialmente el Sahel, son hoy el epicentro global del terrorismo yihadista. Una realidad que toca con sordina en los informativos internacionales pese a su creciente amenaza para la seguridad global.
Los grupos armados del Sahel controlan la circulación de drogas, armas y personas, mientras que la presencia de los insurgentes en Somalia pone en peligro la integridad del país bajo la creciente amenaza de un ataque a gran escala en la capital. Todo ello lo sufre, en primer lugar, la población local, que vive sujeta a la vulnerabilidad ante estos ataques y a la inestabilidad política que ha dominado a sus gobiernos en los últimos años.
