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Май
2025

El ROP no puede ser una promesa incierta

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El Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias (ROP) se concibió como un pilar fundamental para asegurar una vejez digna a los trabajadores costarricenses. Sin embargo, la realidad actual nos obliga a cuestionar si el diseño de sus modalidades de entrega realmente cumple con este objetivo primordial: permitir que los afiliados disfruten de sus frutos en vida, y no que se conviertan en una promesa lejana basada en expectativas de vida que, si bien son un promedio estadístico, no reflejan la realidad individual ni las urgencias económicas al momento del retiro.

En los últimos años, hemos sido testigos de una volatilidad creciente en los mercados financieros internacionales. Los estados de cuenta del ROP, que en algún momento reflejaban rendimientos positivos y alentadores, hoy nos muestran saldos negativos, repitiendo un patrón observado no hace mucho tiempo. Esta incertidumbre financiera global pone en tela de duda la sostenibilidad de un sistema que depende en gran medida de la predictibilidad de estos rendimientos a largo plazo. ¿Es justo que los trabajadores, después de años de contribuciones, vean cómo sus ahorros para la vejez se tambalean al ritmo de los vaivenes económicos mundiales?

La necesidad de un cambio en las modalidades de entrega del ROP se vuelve, entonces, una exigencia impostergable. Acá es donde se podría plantear una propuesta de permitir un retiro del 50% del fondo al momento de la jubilación, con el 50% restante distribuido en un plazo de 10 años, y que emerge como una alternativa sensata y humanitaria. Esta fórmula permitiría a los jubilados acceder a una suma significativa de forma inmediata, brindándoles la liquidez necesaria para afrontar los primeros años de esta nueva etapa, ya sea para cubrir gastos médicos, realizar proyectos personales largamente postergados o, simplemente, disfrutar de una mayor tranquilidad financiera.

La distribución del 50% restante en un periodo de 10 años garantizaría un flujo de ingresos constante, complementando la pensión básica y brindando una mayor seguridad económica a lo largo de la jubilación. Es crucial entender que esta pensión complementaria debe concebirse para ser disfrutada en vida. Basar las expectativas de disfrute en una proyección de vida promedio de 80 años resulta abstracto y desconectado de las realidades individuales. Muchos jubilados pueden tener necesidades apremiantes en los años inmediatamente posteriores al retiro, y la rigidez de las modalidades actuales a menudo les impide acceder a los fondos que legítimamente les pertenecen.

Además, al tener una porción significativa del fondo disponible al inicio de la jubilación, se podría dinamizar la economía local. Los jubilados tendrían la capacidad de invertir en pequeños negocios, consumir bienes y servicios, generando un impacto positivo en la sociedad en general.

Es hora de que los tomadores de decisiones, las entidades reguladoras y los actores involucrados en la gestión del ROP abran un debate serio y constructivo sobre la urgencia de flexibilizar las modalidades de entrega. No se trata de poner en riesgo la sostenibilidad del sistema, sino de adaptarlo a las realidades del siglo XXI y, sobre todo, de priorizar el bienestar y la calidad de vida de los trabajadores que han dedicado años de esfuerzo a construir este fondo. La oportunidad de disfrutar una vejez digna y con recursos suficientes

No puede seguir siendo una promesa incierta, sujeta a la volatilidad de los mercados y a esquemas de entrega que no responden a las necesidades inmediatas de los jubilados. El cambio es urgente y los trabajadores costarricenses merecen un ROP que realmente les permita vivir plenamente sus años dorados.

Gcalderont2018@gmail.com

Guillermo Calderón Torres es contador público autorizado.