China acelera envíos hacia Estados Unidos ante temor de una nueva guerra arancelaria: “La incertidumbre es la norma”
La tregua comercial entre China y Estados Unidos, anunciada el lunes, reactivó de inmediato las líneas de producción del gigante asiático. Los fabricantes chinos, afectados por los elevados aranceles impuestos durante la guerra comercial, ahora se apresuran a enviar mercancías antes de que termine el período de 90 días acordado entre Washington y Pekín. Esta breve pausa ha provocado una avalancha de pedidos, como lo confirmó Wang Jie, propietaria de una fábrica de calzado en Guangdong, al South China Morning Post: "Un cliente solicitó esta mañana reanudar la producción y entregar los pedidos cuanto antes", afirmó.
El acuerdo alcanzado reduce los aranceles de las importaciones chinas en Estados Unidos del 145% al 30% y los gravámenes chinos a productos estadounidenses del 125% al 10%. Sin embargo, los niveles finales dependerán de las negociaciones en curso. Si no se logra un consenso, los aranceles volverán a subir drásticamente, con lo que aumentará la presión sobre las exportaciones de China. "Todos tienen prisa", expresó Jennie Ge, trabajadora de una empresa en Jiangsu que procesa maquinaria industrial, tras recibir órdenes por valor de 2 millones de dólares.
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Fábricas chinas aceleran envíos durante la tregua arancelaria con Estados Unidos
Con la producción en marcha, las fábricas chinas buscan aprovechar cada día de la tregua arancelaria. El empresario Tom Xie, de una planta de electrónica en Shenzhen, destacó que los clientes estadounidenses exigieron que toda la producción pendiente fuera enviada en menos de tres meses. Ante el temor de un eventual colapso de las negociaciones, muchas mercancías se almacenan fuera de China, principalmente en Vietnam, como medida preventiva.
Mientras tanto, otros exportadores como Joe Wang, especializado en productos electrónicos, consideran retirar su presencia del mercado estadounidense. "La incertidumbre es la norma", declaró Wang en referencia al ambiente de desconfianza que prevalece. La volatilidad impulsada por el liderazgo de Donald Trump mantiene en alerta a la cadena de suministro china, que busca adaptarse a escenarios cada vez más cambiantes.
Industriales chinos diversifican mercados ante el riesgo de nuevas tarifas
La reciente experiencia ha llevado a muchos industriales a diversificar sus destinos comerciales. He Jushen, dueño de una fábrica de muebles de lujo en Foshan, aseguró que ahora busca clientes en Francia, Australia, Canadá y el Reino Unido para no depender únicamente de Estados Unidos. "No deberíamos dejar que un solo mercado dicte nuestros movimientos", declaró.
En paralelo, la deslocalización industrial hacia el Sudeste Asiático se acelera. Según Gao Zhendong, especialista en cadena de suministro, las empresas deben prepararse ante la posibilidad de que Estados Unidos imponga aranceles también a productos fabricados en países como Myanmar, Laos y Camboya. "Durante estos 90 días, Estados Unidos sin duda creará nuevas fichas de negociación", advirtió Gao sobre el complejo escenario de la guerra comercial que todavía amenaza a los exportadores chinos.
