Pato Torres y los oscuros años de la dictadura en la Escuela de Teatro: “Mis compañeros estaban cayendo uno tras otro y algunos desaparecieron”
La emoción fue desbordante. Para Patricio Torres, destacado actor nacional, el reconocimiento de sus estudios en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile era uno de sus grandes anhelos. Por eso, el gesto hecho por las autoridades de la casa de estudios le llegó como un bálsamo.
Sin embargo, el proceso no fue sencillo. “Entré a la universidad en el 71, me agarró el Golpe de Estado en el 73 y volví a la universidad en el 74. Todos mis compañeros estaban cayendo, uno tras otro. Algunos desaparecieron. Y en ese momento pensé que lo mejor era salir de ahí porque podía ser muy peligroso”, recordó con emoción.
“Salí de la universidad y cuando quise volver ya estaba eliminado. Se habían perdido todos los libros de asistencia y yo no figuraba como alumno regular de la carrera, como si nunca hubiese estado. Y traté de apelar cinco años después, porque hasta ese momento se podía volver a la escuela. Pero me dijeron que no, que estaba eliminado”, sumó.
Aun así, Torres decidió continuar por el sendero de la actuación. De esa forma, sembró una exitosa carrera en teatro y televisión que lo llevaron a ser uno de los intérpretes más reconocidos del medio nacional, siempre recordando su paso por la Casa de Bello con mucho afecto.
“A partir de lo que significa una escuela de teatro, que es netamente de creación, de imaginación, de ensueños, de comunicación, imagínate lo que implicaba. La carrera de actuación y teatro de la Universidad de Chile era, por decirlo así, una cueva de Alí Babá, en forma metafórica, porque éramos todos gente de izquierda. Era raro que existiera un demócrata cristiano, por ejemplo. Ellos estaban en otras casas de estudio”, afirmó entre risas el actor, quien ha reconocido en varias oportunidades su militancia en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) durante su tránsito universitario.
“Ni en broma”, obra sobre la Ley Karin
Por eso, recuerda que toda la efervescencia social de los años previos a la dictadura era un asunto importante dentro de la facultad. “(El Golpe de Estado) fue una redada potente. En aquel tiempo fue fuerte. La carrera se cerró en septiembre hasta el siguiente año. Yo vivía en el pensionado de la escuela de la facultad, que también se cerró. Y se fueron todos los beneficios que tenía como estudiante. De exención de matrícula, préstamo de alimentación, préstamo universitario. Estaba becado, absolutamente”.
“Cuando se termina eso, me digo ‘qué hago’. Ahí se terminó mi carrera, porque no sabía dónde vivir, cómo poder llegar de nuevo a la universidad, y no iba a tener dinero como para pagar los estudios”, expresó el artista.
Un anhelo que finalmente se concretó durante el 2024. “Me dije ‘¿Por qué no pregunto nuevamente?’. Esto, también incentivado por Franklin, un gran amigo, maquillador de cine muy importante. Partí y, efectivamente, la respuesta fue la misma. Hasta que para el día del actor del año pasado me llaman diciéndome que me querían dar una sorpresa”.
“Pensé que a lo mejor era entregar una charla o algún conocimiento de los cuales tengo a los alumnos nuevos. Y ahí, el decano me dice ‘Pato, queremos darte una sorpresa‘. Me tenían un sobre muy lindo, con la carrera de la Universidad de Chile, y me dice: ‘la universidad reconoce tus estudios‘”, rememoró Torres.
“Fue tan emocionante que me cayeron las lágrimas. No me imaginé jamás que fuera a ocurrir después de tanto tiempo, casi 50 años. Lo más lindo de todo esto es que me dicen ‘hay mucha gente que da fe de que tú estuviste en la universidad. Es más, el decano de la carrera dice que vivieron juntos en el pensionado, así que da fe absoluta de que tú estabas aquí‘. Y ahora, la misión mía es que ojalá le pueda decir a todos mis compañeros que pasaron por esta misma situación que vengan y se acerquen a la universidad porque, obviamente, van a reconocer sus estudios”, comentó con emoción.
Diseccionando la ley Karin
Por estos días, el actor se encuentra en pleno estreno de “Ni en broma“, una obra que estará disponible a partir de este miércoles 7 de mayo y que tiene como foco educar (y concientizar) sobre las características y los canales de denuncia que trae consigo la ley Karin. Lo anterior, como un montaje creado para ser exhibido en espacios laborales.
“La idea surge por un llamado de Jorge Villarreal, que es un tipo que tiene todos estos conocimientos de lo que es la seguridad. En un momento, me invitó a hacer una charla con el personaje del Peñita a la minería. Y lo encontré muy interesante, me gustó el sistema. Hicimos un juego muy bonito tratando de enseñar lo que significa la seguridad para esta gente, allá arriba, en la mina, que es bien complicado. Sobre lo mismo, me dice ‘¿Sabes qué? Hay una cosa que está funcionando, que es la ley Karin, a lo mejor podríamos generar algún asunto'”, compartió Torres sobre los orígenes de este proyecto.
Así, y junto a Coquette Producciones, comenzaron a gestar esta idea con un elenco que completan las actrices Catherine Maroyer y Rocío Benítez. “La idea era mostrar los acontecimientos, las escenas o las situaciones que ocurren bajo esta ley Karin. Los abusos, el bullying, el acoso”, detalló el actor.
“Ni en broma”, obra sobre la Ley Karin.
En un contexto que, además, significó un aprendizaje muy significativo a nivel profesional: “Una cosa muy importante fue que esto no podía ser una comedia, dado el peso que tiene y lo que significa. Porque, además, la idea es enseñar cuáles son los canales para poder enfrentar una situación de este tipo. Entre otras cosas, para mí fue un tremendo desafío actoral, pensando que es maravilloso tener que actuar en algo que no es risa. Porque la gente que me ve, que me conoce, tanto en la televisión como en el teatro, reconoce una carrera actoral que es netamente de comedia”.
“Y aquí hay que apuntar a otro lugar. También pasa que uno se da cuenta de que la comedia es integral, definitivamente. Es capaz de abarcar toda la línea dramática. Hago cuatro personajes y cada uno de ellos tiene una vida interior muy potente, muy fuerte. Es emocionante y muy atractivo. La gente se siente muy identificada y se entrega absolutamente a lo que está ocurriendo arriba en el escenario”, valoró Torres.
Pero más allá de las temáticas y los géneros, lo que realmente lo moviliza es la vocación teatral. “Para mí, el teatro es vida. Es lo que me motiva a estar presente, haciendo mis cosas, entregando el amor que siento al teatro para que la gente disfrute, lo pase bien, se identifique y esté junto a nosotros. El solo hecho de estar arriba de un escenario me produce un paroxismo. Me llena de felicidad. No en vano muchas cosas se quedan en el camino producto del teatro. Hasta ese punto llega. Y tuve la suerte de hacer teatro en la televisión, juntar dos mundos tremendamente importantes para llegar y alcanzar al público”.
