Descubren en Sudamérica enormes estructuras construidas por pequeños insectos, según estudio científico
En Sudamérica, investigadores documentaron uno de los mayores esfuerzos de ingeniería biológica: una vasta red de montículos construidos por termitas. Estas estructuras, visibles incluso desde el espacio, abarcan un área del tamaño del Reino Unido y fueron levantadas por millones de insectos a lo largo de miles de años, según un estudio publicado en la revista Current Biology.
Los científicos estiman que estas construcciones tienen entre 600 y 4.000 años de antigüedad. Lejos de ser meras viviendas, los montículos se formaron como resultado de la excavación de túneles subterráneos, a través de los cuales las termitas depositaban tierra sobrante. El hallazgo revela una sorprendente longevidad de estas colonias, además de una compleja organización social.
¿Cuál es el origen de estas múltiples estructuras?
El origen de las estructuras visibles en el noreste de Brasil —unos 200 millones de montículos de tierra— está directamente relacionado con la actividad prolongada de una sola especie de insecto: la termita Syntermes dirus. Estas termitas, a lo largo de unos 4.000 años, excavaron una vasta red de túneles subterráneos con el fin de transportar hojas secas, su principal fuente de alimento.
El material removido durante este proceso fue depositado en la superficie, formando montículos cónicos que alcanzan hasta cuatro metros de altura y nueve de diámetro. A pesar de su apariencia de nido, estos montículos son acumulaciones de desechos de excavación.
Los estudios científicos revelan que esta construcción masiva ocurrió de forma gradual, en un patrón sorprendentemente organizado, cubriendo un área del tamaño del Reino Unido. La distribución de los montículos sugiere un comportamiento colectivo altamente eficiente, sin supervisión centralizada, en el que las termitas mantuvieron rutas subterráneas estables durante milenios.
Redes de túneles realizadas por termitas en Brasil
Las termitas Syntermes dirus construyeron una red masiva de túneles subterráneos como una estrategia para acceder de forma segura y eficiente a las hojas muertas del suelo en la región semiárida de la caatinga, en el noreste de Brasil. Al excavar estos túneles durante miles de años, generaron montículos de tierra que hoy cubren un área de aproximadamente 230,000 km².
El uso de estos túneles refleja una forma sofisticada de ingeniería ecosistémica: las termitas lograron modificar el entorno para garantizar su supervivencia a largo plazo. Los montículos, visibles incluso desde el espacio, se han mantenido por hasta 4,000 años, lo que convierte esta red en una de las mayores estructuras biológicas conocidas construidas por insectos.
Su importancia radica en su escala y antigüedad, además en su impacto ecológico, ya que influyen en la composición del suelo y en la biodiversidad local, demostrando cómo una especie pequeña puede tener un efecto duradero y significativo en el paisaje.
