Un accidente del pasado que nos avisa sobre el presente
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Una explosión accidental, el riesgo más habitual en la historia de la explotación del carbón, se ha cobrado la vida de cinco mineros en la explotación asturiana de Cerredo. Aunque apenas ha empezado la investigación del suceso, se menciona como causa del mismo la presencia de gas grisú, un asesino tradicional de mineros que había desaparecido de nuestro imaginario al mismo tiempo que se reducía el uso de este combustible fósil. Pero lo que no debió desaparecer nunca son las medidas de seguridad que a lo largo del tiempo se crearon para paliar la amenaza del gas explosivo, por mucho que las tareas en la vieja mina propiedad hoy de la empresa Blue Solving no fueran de extracción sino de limpieza e investigación en torno a otro mineral , el grafito, que ahora despierta gran interés. Se da esta tragedia en el preciso momento en que la Unión Europea plantea la necesidad de volver a la minería y nos recuerda que deberá hacerse con todas las garantías posibles para salvaguardar a los trabajadores.
