Adiós al sarro: cinco claves de higiene bucal para prevenirlo desde casa
El sarro no puede evitarse completamente, pero sí puede minimizarse. Si no se mantiene una buena higiene oral, la acumulación de placa bacteriana puede provocar patologías bucales como la gingivitis o la aparición de caries
Cepillo de dientes eléctrico vs. cepillado manual: ¿en qué casos es más efectivo uno u otro?
El principal motivo de la aparición de sarro en los dientes es una mala higiene oral y se suele acumular principalmente en las zonas donde más nos cuesta acceder con el cepillo de dientes. Por ello, es recomendable el uso de otros utensilios de limpieza bucodental como el hilo dental o los cepillos interdentales. No obstante, en muchos casos nos conformamos con una técnica superficial y demasiado rápida, lo que permite que la placa se acumule y por consecuente, se calcifique. En esta guía te explicamos cómo se puede prevenir la aparición de sarro desde casa con estas cinco claves de higiene dental.
El sarro, también denominado cálculo dental, no es otra cosa que la consecuencia de una limpieza dental escasa. Sobre la superficie de los dientes, y también entre éstos, se van depositando continuamente bacterias orales y restos de comida que forman la placa. No retirarla adecuadamente supondrá que esta se vaya endureciendo hasta que el cepillado ya no sea suficiente para eliminarla.
Uno de los factores que favorecen la aparición de sarro es el pH de la saliva, que varía de una persona a otra. En los casos en los que el pH es más elevado, es decir, presenta menos ácido, se forma más sarro. Sin embargo, algunos hábitos que sí se pueden evitar como el consumo de bebidas alcohólicas, café, determinados medicamentos y algunos enjuagues, también ayudan a la acumulación de placa. Todo esto sin mencionar el hábito tabáquico. El sarro no solo afecta a la apariencia estética de los dientes dándole ese tono amarillento, sino a la salud de los mismos.
Consecuencias del cálculo dental
Mantener una higiene bucodental exhaustiva es esencial para poder tener una buena salud oral. Si no se realiza correctamente, una vez se forme el sarro, este puede provocar patologías bucales como la gingivitis o la aparición de caries. Sabremos que las encías están saludables cuando el tejido gingival presente un color rosado y nunca sangren cuando se cepillen los dientes. El sangrado de las mismas puede ser un claro síntoma de acumulación de placa que está irritando las encías. Si esta capa dura que inflama y enrojece las encías no se elimina, puede derivar en una enfermedad periodontal.
Una vez el cálculo dental está formado, se deberá acudir a la ayuda de un profesional. En la mayoría de los casos, simplemente basta con una limpieza, también llamada profilaxis o tartrectomía, que se realiza con un aparato de ultrasonidos y agua, lo que hará que se desintegre el sarro. Sin embargo, en ocasiones el sarro puede acumularse debajo de las encías y será necesario una técnica un poco más invasiva.
Cinco claves para prevenir el sarro
Aunque, como hemos explicado, el sarro no puede evitarse completamente, sí que puede minimizarse. Con estos cinco consejos del Consejo General de Colegios de Odontólogos de España te explicamos cómo prevenirlo desde casa:
- Es muy importante cepillarse los dientes después de cada comida: a veces pasamos por alto la importancia de cepillarnos los dientes después de cada comida, pero puede ser un gran paso para mantener nuestra boca libre de bacterias. Tras ingerir alimentos, se debe eliminar la placa dental con el fin de evitar la aparición de sarro y posibles efectos de esto como las caries o las enfermedades gingivales. Con tan solo un cepillado entre dos y tres minutos se puede prevenir. Hay que tener en cuenta que los cepillados más imprescindibles del día son el de después del desayuno y de antes de dormir. Es fundamental cepillar todas las superficies de los dientes, además de la lengua y el paladar para eliminar bacterias. A ser posible, los expertos recomiendan usar pasta de dientes con flúor para limpiar el resto de la superficie dental.
- También hay que tener en cuenta cambiar de cepillo de dientes con regularidad: lo ideal es cambiar el cepillo de dientes cada tres meses si este es manual. En el caso de tener cepillo eléctrico, lo que haremos es sustituir el cabezal. Este cambio se debe a que los cepillos van deformándose conforme los vamos usando y la limpieza deja de ser tan eficaz al no retirar toda la placa por el deterioro de las cerdas. Como añadido, también conviene cambiarlo si hemos pasado algún virus o infección porque pueden quedar bacterias en el cepillo.
- La importancia del uso de utensilios interdentales: según los datos del Consejo, solo el 34% de los españoles se limpia entre los dientes diariamente. Solo el cepillado dental con pasta no es suficiente. Los datos muestran que los cepillos interdentales eliminan mayor cantidad de placa bacteriana que la seda dental. No obstante, úsalos siempre y cuando haya suficiente espacio entre las piezas dentales. Si no es tu caso, usa mejor hilo o seda dental. Los espacios entre los dientes acumulan un tercio de toda la placa bacteriana, por lo que se recomienda realizar este tipo de limpieza antes del cepillado nocturno o entre las comidas.
- Evita el consumo de alcohol y alimentos altos en azúcar: es muy importante que la dieta sea sana. Hay que evitar algunos hábitos como el consumo de alcohol o azúcar. Los alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar pueden alimentar a las bacterias bucales, que producen un ácido que erosiona el esmalte y propicia la aparición de caries y sarro.
- Revisiones periódicas bianuales: una forma de prevención de cálculo dental pueden ser las revisiones periódicas al dentista. La Organización Colegial de Dentistas de España recomienda una periodicidad de aproximadamente seis meses, dos visitas al dentista anuales, para evitar problemas mayores a causa del sarro, como la pérdida del hueso que hay alrededor de la pieza dental y que provoca la enfermedad periodontal.