Muy traicionero
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Traicionero, ese era el adjetivo que utilizaban las que entienden de verdad para advertirnos de cómo es el frío de Sevilla. Se te mete en los huesos, se te instala en las entrañas. Sin medias tintas, como llega todo a esta huerta de la desmesura. Y se señala al Guadalquivir , que lo acentúa. A la humedad. Habrá fríos más inflamados, más norteños, pero aquí te abrigas, te pones capas, y el joío lo traspasa. Será el contraste, lo que quieran, pero en esta ciudad el invierno siempre entra con una emboscada. Un mediodía te quejas con la boca chica de tener que cargar con el chaquetón y al siguiente vas maldiciendo el relente de los mil diablos por las... Ver Más
