Demasiadas flores
0
Hay despistadas flores de almendro que adelantan su presencia, mostrándonos la inocencia de su premura. Aún no es su hora. Hace frío para la delicadeza de su risa blanca. Y si se dejan aconsejar por la urgencia de una primavera embustera, morirán sin haber disfrutado del esplendor de su belleza. A un chico de Aznalcóllar, Aarón era su nombre bíblico, le han colocado flores en una parada de autobús cercana al instituto de Gerena donde estudiaba FP. Diecisiete años que ya lo son de tierra y mármol. Diecisiete años de un almendro que no volverá a reír. Su ausencia es el dolor inagotable que siempre provoca la estupidez. El instinto básico que unifica en la misma tribu a los irracionales.... Ver Más
