El infierno de gritos y peleas en la noche de la calle del Olvido
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Todavía no ha amanecido cuando Fernando se despierta sorpresivamente. Es sábado, una de las últimas noches de mayo, y el reloj que apoya en su mesilla de noche marca, concretamente, las 5.36 horas. Ruido, ruido y más ruido que lo alerta. Al asomarse a la ventana, las luces azules de un coche de Policía se proyectan sobre la fachada de los edificios vecinos. En la acera, los causantes del escándalo: una treintena de personas que continúan la fiesta en la vía pública cuando los expulsan de las discotecas porque llega la hora de cierre. Tocan las palmas, cantan... Gritos y más gritos, como si el zeta no estuviese en una esquina de la calle. «Otra noche más», piensa con resignación.... Ver Más
