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Октябрь
2022

'María Luisa'

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Abc.es 
1 Donde los buzones. Raúl- Debería poner más nombres en el buzón, doña María Luisa. María Luisa- ¿? Raúl- Han dicho en la tele que están robando en el barrio a señoras mayores que viven solas. Usted debería tomar precauciones. La primera, poner algunos nombres más en el buzón. Si quiere, yo lo haré por usted. María Luisa- Más nombres en el buzón. ¿Por qué? Raúl- Para que no piensen que vive sola. María Luisa- Vivo sola. Raúl- Se trata de que ellos no lo sepan. María Luisa- ¿Quiénes? Raúl- Los ladrones que están robando en el barrio a señoras mayores que viven solas. No se asuste, no digo que vayan a robarla. Lo digo por si se les ocurre, para que elijan otra puerta. María Luisa- Buena idea. Pero no sé si me parece correcto. No está bien mentir, aunque sea a delincuentes. Raúl- Solo es una mentirijilla, doña María Luisa. María Luisa- ¿Y si se enfadan porque los hemos engañado? Puede ser peor. Raúl- No tienen por qué enterarse, doña María Luisa. María Luisa- Bueno, vale. Hansel y Gretel. Raúl- Tiene que parecer de verdad. María Luisa- Vale, pero dos. Vivir con más de dos es una lata. Pensaré qué dos. Hasta mañana, Raúl. Raúl- Lo vamos a hacer ahora mismo, doña María Luisa, aunque sea provisional, con rotulador, ya lo pondremos como Dios manda. Dos nombres. María Luisa- Pero es muy difícil, así de golpe. Raúl- Dos cualquiera, con su apellido. María Luisa- Con mi apellido, no. Raúl- Con su apellido, será más creíble. Raúl- Con el apellido que usted me diga. María Luisa- ¿Pueden ser dos apellidos distintos? Raúl- Los que usted quiera, doña María Luisa. María Luisa- Emerson Azzopardi y Benito Beckenbauer. Raúl- Hubo un futbolista Beckenbauer. Alemán. Puede parecer de broma. Raúl- Como quiera, doña María Luisa. Por ahora, voy a poner esos dos. Pero mañana se lo hago bien hecho, a máquina, y si quiere ponemos dos nombres más normales. Se lo piensa. María Luisa- No voy a andar cambiando de nombres, Raúl. Raúl, ¿usted por qué hace esto? ¿A usted qué le importa si me roban o no? ¿Qué le importo yo a usted? Raúl- Todos los que viven en mi portal me importan, doña María Luisa. 2 En la casa, poco después. María Luisa entra, da la luz, deja las llaves, el bolso, el abrigo, se pone calzado cómodo, etcétera. Se sienta en el sofá delante de la tele y la enciende. La ve un rato y cambia de canal. Después de un rato, cambia de canal. Cambia de canal. Apaga la tele. Silencio. Beckenbauer- No te había sentido entrar. Silencio. María Luisa- ¿Usted sabe que hubo un futbolista que se llamaba como usted? Alemán. Beckenbauer- ¿Benito alemán? María Luisa- Beckenbauer. Beckenbauer- Yo nunca hago deporte. María Luisa- Es verdad, nunca le he visto hacer ejercicio. Beckenbauer- No tengo tiempo para eso, María Luisa. Estoy preparando una gran acción. Voy a poner este país a tus pies. Pero te lo voy a entregar bien limpito. Voy a encarcelar a diez mil. María Luisa- No exagere, general. ¿Ha estado bebiendo? Beckenbauer- A veinte mil. María Luisa- El portero dice que su nombre podría ser tomado a broma. Beckenbauer- ¿A broma mi nombre? ¿Quién se toma mi nombre a broma? María Luisa- Está habiendo robos en el barrio. Les ha da-do por las señoras que viven solas y piensa que se soluciona poniendo nombres en el buzón. Beckenbauer no lo quería ni en pintura. Pero yo no he dado mi brazo a torcer. Beckenbauer- ¿Qué? ¿Has puesto mi nombre en el buzón? María Luisa- ¿Le parece mal? Si no lo hubiese puesto, sería como que me avergüenzo de usted. Beckenbauer- Me pones en peligro, María Luisa. Nadie debe conocer mi paradero. María Luisa- Si él no quería, si tuve que insistir. Tampoco le convencía Azzopardi. Beckenbauer- Ese hijo de la gran puta. Me ha dado la tarde, María Luisa. Azzopardi- Soy como una casa llena de habitaciones vacías en cuyo sótano pelean día y noche mis dos sombras. De madrugada me asaltan pensamientos salvajes. Pero a veces, sin darme cuenta, aprendo algo; a veces, sin darme cuenta, olvido algo. Yo soy eso que aprendo y olvido sin darme cuenta. Beckenbauer- Así toda la tarde, mientras yo me deslomaba poniendo orden en el cuarto. Las cosas tienen que estar guardadas. No pueden estar a la vista, las cosas. El problema no es el desorden de ahora, sino hasta dónde el desorden puede llegar. El desorden hay que detenerlo cuando empieza. El desorden hay que anticiparlo. ¿Y a ti qué tal te ha ido? María Luisa- Pues como todos los jueves. Beckenbauer- Cafetería con tu amiga Angelines, como todos los jueves, de seis a ocho. Muy bien, ¿no? María Luisa- Sí, muy bien. Pero ya nos lo tenemos contado todo de todo. Beckenbauer- Yo fui a misa y luego me reuní con el Coronel. Disculpa que no entre en detalles, María Luisa, no quiero comprometerte.