Amistades ciertas y puertas abiertas: política exterior estadunidense y seguridad en México
Por: Sarah Hirsch
Ilustración: Belén García Monroy, cortesía de Nexos
En esencia, la presidencia de Joe Biden parece ofrecer muchas de las mismas políticas que la de Barack Obama; incluso tendrá a muchos de los mismos funcionarios. Por un lado, esto puede significar una transición fácil y sin complicaciones, pero dado el ambiente político, además de acusaciones de que el Departamento de la Defensa está estorbando la transferencia de información de una administración a otra, es posible que México se enfrente a dificultades y fallas burocráticas en las interacciones con los Estados Unidos durante los siguientes meses. Sin embargo, esta vez el presidente demócrata actuará con base en tres hechos nuevos. Primero, existe un largo y arduo trabajo por remendar el daño ocasionado durante la administración de Trump en las relaciones internacionales y con las minorías de los Estados Unidos. Es claro que, al escoger las personalidades a nombrar a los puestos más altos del gobierno estadunidense, el presidente electo Biden se ha esforzado en reparar estas fallas.
