Hay tragedias que dejan heridas en el cuerpo y otras que hieren más hondo: en la conciencia, en la confianza, en la idea misma de seguridad. Pero, a veces, en mitad del desastre, ocurre algo que no se puede medir con informes ni ruedas de prensa: un pueblo que decide estar a la altura. Eso hizo Adamuz. Mientras el país asombrado miraba, comentaba o esperaba explicaciones, Adamuz no esperó instrucciones. Adamuz hizo lo que hacen las comunidades verdaderamente vivas y valientes cuando la vida llama a la puerta: abrirla. Читать дальше...