De las muchas funciones y valores de la lengua (identitarias, simbólicas, etc.), quizá vaya por delante la comunicación. De hecho, una de las leyes mayores de las lenguas -y mis colegas no me dejarán mentir- es la tendencia a la economía y la eficiencia: de ahí vienen las koiné (o códigos unificados) y la selección de uno o varios idiomas para las relaciones entre comunidades -del tipo que sean- con lenguas distintas. Si en el siglo XVIII Europa hablaba francés (como bien explica Fumaroli), ahora... Читать дальше...