Coto de caza
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Una parte de la infancia se define con las palabras «yo» y «mío», pero —será porque es una condición natural— algunos alargan esta etapa posesiva durante toda la vida. Una de las últimas entregas de nuestro querido El Cultural justamente reivindicaba que la cultura no tiene color político, pese a espejismos y apriorismos con mucho de interés. Y meadilla perruna. Este afán de «yo-mi-me-conmigo», sin embargo, afecta de muchas otras formas a la cultura y ya no les digo al increíble mundo de la academia. Es claro que hay una serie de puntos de partida innegociables (conocimiento de la materia tratada, copyright de las ideas, el sacrosanto respeto y todas esas cosas), pero ya luego hay situaciones que se salen... Ver Más
